Armenia, entre nostalgia y modernidad

Armenia es un país situado en el Cáucaso, al este de Anatolia y al norte de Irán, prácticamente en el continente asiático, como Georgia. Aún siendo una nación ancestral, la historia reciente ha castigado mucho a este país, lo cual se ve reflejado en lo reducido que ha quedado su territorio y en los millones de armenios de la diáspora que viven fuera de Armenia, que multiplica en número a la población que vive dentro del país. El episodio reciente más significativo fue la perdida de parte de su territorio a favor de Turquía tras un tratado de repartición posterior a la Primera Guerra Mundial, justo donde se encontraba el Monte Ararat, lugar sagrado para los armenios, y la antigua capital Ani. Una región en la que además se produjo un genocidio de miles de armenios que la población aún no perdona a Turquía, la cual sigue negándolo ante las evidencias. Las relaciones entre ambos países son casi nulas, hasta el punto de que las fronteras comunes llevan años cerradas. Armenia también tiene disputas territoriales en Naxçivan con Azerbaiyán, en cambio, tiene excelentes relaciones con el resto de países limítrofes y de la zona: su vecino al sur Irán, al norte con Georgia, así como con Rusia, que aún mantiene control militar dentro de Armenia en las fronteras más calientes. Pese a todo, Armenia es un país plenamente seguro que intenta pasar página, modernizarse y crecer económicamente, algo que parece estar consiguiendo, entre otras cosas, por el crecimiento del turismo internacional.

estatua yerevan

Mi paso por Armenia fue casi fugaz, aunque bien aprovechado. Iba camino de Irán desde Turquía, por lo cual tuve que pasar también por Georgia, al norte. Aunque la crucé completamente de norte a sur, me quedé en Ereván, la capital, la cual usé como centro de operaciones para explorar la zona central del país.

Ereván

Es una capital muy moderna en la que uno no tarda en sentirse como en cualquier ciudad mediana del este de Europa. Hay un sinfín de bares y terrazas donde beber cerveza local y muchísima gente guapa y estilosa paseando por sus grandes avenidas. Se puede recorrer a pie cómodamente, lo cual permite visitar los principales monumentos en un solo día. Imprescindibles son las cascadas artificiales, desde las cuales hay muy buenas vistas de la ciudad, la Ópera y sus alrededores, con zonas verdes y bares, así como la plaza de la República.

Pero, sin duda, el gran protagonista de cualquier paseo por Ereván es siempre el monte Ararat, visible desde cualquier punto con vistas a poniente. Fue en esta montaña de más de 5.000 metros donde la Biblia cuenta que el Arca de Noé atracó tras el Diluvio Universal. Es nada menos que el símbolo nacional. Hoy día, el castigado pueblo armenio observa con nostalgia e impotencia, desde la relativa cercanía que lo separa de la capital, su monte sagrado, fuera de sus fronteras.

monte ararat

Otro de los grandes atractivos de Ereván son sus museos. Los más conocidos son el del holocausto, algo a las afueras de la ciudad, y la Galería Nacional. Pero yo me quedo con la casa museo del cineasta Pajaranov, todo un descubrimiento para mí en mi paso por Armenia.

museo pajaranov

Tampoco os podéis perder el mercado Vernissage, en el que se venden antigüedades durante los fines de semana. Allí podéis encontrar verdaderas reliquias a precio de oro, sobre todo del período soviético. La foto a continuación la tomé con mi cámara usando un antiguo objetivo soviético.

mercadillo antiguedades yerevan

Por otra parte, la influencia soviética, décadas después, sigue latente en la arquitectura, los transportes y también en el carácter social de la población.

estacion tren comunista

lada armenia

Y si queréis probar auténtica comida caucásica a buen precio y en un ambiente muy local, ¡la taverna Caucasus es vuestro sitio! Aunque es bastante conocido, también por los turistas, me lo recomendó un amigo de origen armenio y acabé comiendo allí todos los días.

Garni

Este templo de estilo helenístico es nada menos que el más oriental de todos los de su estilo. Aunque está bastante reconstruido, su calidad estética y el maravilloso entorno natural en el que se encuentra, hace que sea una visita especial. Se puede llegar desde Ereván en transporte público.

garni

Monasterio de Geghard

A tan solo unos kilómetros de Garni, siempre entre las mismas montañas por las que cruza el río, se encuentra este espectacular monasterio. Me atrevo a decir que este milenario monasterio fue el que más me gustó de cuantos visité en el Cáucaso. Dentro del recinto amurallado hay numerosas iglesias, algunas cavadas en la montaña, y demás dependencias monásticas. ¡Incluso tuve la suerte de presenciar una boda local!

monasterio de geghardmonasterio geghard armeniainterior geghard

velas monasterio

Monasterio de Khor Virap

Este es uno de los más visitados en la zona, no solo por ser el lugar donde encarcelaron a san Gregorio, lo cual atrae a multitud de peregrinos. Tampoco por la espectacularidad arquitectónica del monasterio en sí, ya que es más bien discreto comparado con otros en la región. El gran atractivo de Khor Virap es su emplazamiento, sobre una montaña y con las mejores vistas al monte Ararat de toda Armenia. De hecho, el monasterio se encuentra a pocos metros de la frontera con Turquía, la cual puede verse desde lo alto. A este monasterio, a tan solo unos 30 kilómetros al suroeste de la capital, también puede llegarse en transporte público.

monasterio frontera ararat

monasterio khor virap

Tras hacer estas visitas me dirigí rumbo a Irán recorriendo toda la mitad sur del país, donde hice una breve parada en la tranquila ciudad de Goris e hice noche en Meghri, justo en las áridas montañas que separan Armenia de Irán. Todo un viaje por carretera durante muchas horas, pero con paisajes muy variados.

road trip armenia

Y así de breve fue mi paso por Armenia, esto es todo y cuanto pude ver en 5 días. La verdad es que quedé satisfecho al poder ver un poco de los más representativo del país. Quizá me faltó algo de naturaleza y montaña, pero la sobredosis de Cáucaso ya me la di en Georgia. De hecho, si se hace un viaje por estos dos países, yo me centraría más en la naturaleza montañosa de Georgia y en los monasterios de Armenia, mucho más espectaculares respectivamente en cada lugar. Por lo demás, pese a las notables diferencias que sin duda existen, ambos países son culturalmente parecidos ya que comparten la religión ortodoxa y un pasado soviético muy marcado.

Si se dispone de algo más de tiempo para Armenia, yo incluiría en el itinerario una visita a la localidad y parque nacional de Dilijan, así como el lago Sevan, ambos al norte, y algún monasterio más como el de Tatev, al sur del país.