En autostop por el Oeste de Estados Unidos

Posiblemente muchos estéis aterrizando en este post preguntándoos qué tan factible es hacer autostop en Estados Unidos. Pues bien, os contaré mi experiencia a ver si os es de ayuda:

carretera americana

El pasado mes de abril llegué a Estados Unidos desde Asia, en pleno viaje alrededor del mundo, después de haber hecho mucho dedo, especialmente en Japón, donde los precios del transporte eran prohibitivos. Siempre había sido relativamente fácil, seguro y legal, pero al llegar a América surgían nuevas dificultades.

Tenía que llegar nada menos que desde Los Ángeles hasta El Paso, en Texas, donde cruzaría por tierra a México. Más de 1500 kilómetros de carretera que recorrería en varios días mientras visitaba algunos puntos de interés como Death Valley, Las Vegas, Flagstaff, Tucson o la sierra Chiricahua.

santa monica playa

El comienzo fue fácil, casi no cuenta como autostop. Me recogió en Los Ángeles una amiga y fuimos juntos a Death Valley. Tras pasar unos días por este parque, comenzó la hora de la verdad. Y nada menos que en Nevada, uno de los pocos estados en los que es ilegal hacer dedo.

frontera nevada

Mi amiga me dejó en Beatty, un pequeño pueblo al este de Death Valley por el que pasa la carretera que conecta Reno con Las Vegas, las dos principales ciudades del estado. Cuando me puse a levantar el dedo, de veras creía que estaría allí parado por horas, sin embargo, a los pocos minutos paró un viejo republicano con su camioneta y me llevó hasta Las Vegas. El simpático y conservador anciano se dirigía a la ciudad para recoger una caravana que había comprado por internet. ¡Primera prueba cumplida con éxito!

vistas las vegas

Al siguiente día tocaba una etapa más dura y larga, tenía que llegar a Flagstaff. Empecé temprano en la mañana y, entre transporte publico y a pie, llegué a la presa Hoover, justo la frontera con mi querida Arizona, estado en el que sí es legal hacer autostop.

presa hoover

Allí, nuevamente tras pocos minutos de espera en el arcén de la autovía, paró Mike con su Mustang rojo descapotable. ¡No pude tener mejor entrada en Arizona! En algún momento sonó “Free Fallen” en la radio de aquel descapotable y me sentí literalmente en un sueño. Con él hice más de la mitad del camino, ya que se desviaba hacia Phoenix, donde se dirigía para ver a si hijo y entregar el coche a un comprador. El segundo pasaje me tocó pelearlo un poco más. Tras una hora levantando dedo en un tramo de bajada en el que los coche bajaban a toda velocidad, decidí caminar un poco hasta que la bajada se convertía en subida. Fue hacerlo y en 5 minutos ya conseguí el pasaje. Un joven californiano que se dirigía a Utah para encontrar a unos amigos me llevó directo hasta Flagstaff en su todoterreno.

mustang descapotable

En Flagstaff me encontré con mi gran amigo Thomas, con el que bajé en su Porsche descapotable de los años 80 hasta Tucson. Tras pasar unos días en esta ciudad, nos fuimos juntos en su camioneta hasta las montañas Chiricahuas, casi en la frontera con Nuevo México.

porsche tucson

Allá tuve que emprender nuevamente rumbo a dedo hacia El Paso. Era un largo trayecto de varias horas que, con suerte, esperaba completar poco a poco con varios pasajes.

autostop el paso

Por suerte, aunque no sin una larga hora de espera, un viejo camionero veterano de la guerra de Vietnam, que iba dirección a Florida, me levantó en su camión para llevarme directamente hasta El Paso. Tuve conversaciones muy interesantes con él durante el camino. En la inmensa cabina de su camión también nos acompañaban tres perritos. No recuerdo sus nombres.

perro camionero

Una vez en El Paso tan solo tuve que cruzar la frontera a pie hasta llegar a Ciudad Juárez, donde me esperaban los padres de un buen amigo. Momento muy especial para mí, ya que suponía mi vuelta a México, país en el que viví varios años, después de 3 años. Desde ahí volé a Guadalajara y fui en Blablacar a Ciudad de México. En ambos lugares tenía muchísimos amigos con los que reencontrarme después de mucho tiempo. En la capital me quedé un mes descansando y resolviendo algunos asuntos antes de reemprender el camino hacia Centro y Sudamérica.

frontera mexico el paso

Diría que en general no es difícil hacer autostop en Estados Unidos, pese a la mala fama que tiene y las feas historias que a veces se escuchan. Siempre hay alguien enrolado que confía y te echa una mano. Es solo cuestión de paciencia y suerte. Se ve que la cosa puede varias un poco dependiendo del estado, pero se consigue. Tan solo hay que tener un poco de ojo con la legalidad del asunto, a veces es ilegal entrar en determinadas autopistas o incluso hacer autostop, como os contaba en el caso de Nevada.

¡Si estáis planteándoos hacer autostop en vuestro próximo viaje a Estados Unidos, solo puedo animaros a que lo hagáis!