Bucarest en un día

O más bien, una noche y una tarde. La noche en la que llegué a Rumanía en avión desde Roma, casi a medianoche. Pese a que ya estábamos a finales de marzo, me sorprendió una ola de frío que tenía las calles de la ciudad atascada de nieve. Del aeropuerto en bus hacia el centrico Bulevard Unirii, cerca de donde me hospedaría en un cálido y acogedor hostal, el mejor en el que he estado en mucho tiempo. Se llama The Doors y podría recomendarlo por muchos motivos, entre ellos, su precio: 7,5 euros por noche. Poco lo pude disfrutar ya que tuve que coger un autobús muy temprano en la mañana con dirección a Sibiu, el corazón de Transilvania, donde asistiría a un congreso del proyecto de la Unión Europea CHARTS (Culture & Heritage Added -Value to Regional Policies for Tourism Sustainability) en representación del LABPATC de la Universidad de Barcelona, tal y como contaré en el siguiente post.

Casa del Pueblo

De vuelta de los dos días en Transilvania, todavía pude parar una tarde en la capital antes de coger un tren nocturno con dirección a Sofía, en Bulgaria. Justo el tiempo para rodear la inmensa Casa del Pueblo, el segundo edificio civil más grande del mundo, y visitar un museo de arte contemporáneo que alberga en su interior, el cual no recomiendo especialmente.

casa del pueblo bucarestterraza Bucarestarte contemporaneo rumania

Cerveza y fútbol

Seguido por un paseo por el centro de la ciudad, que aún conserva muchos lugares con historia. Merecen sin duda la pena las cervecerías tradicionales como la Cara’ Cu Bere, con variedad en cervezas artesanales y espectáculos folclóricos en vivo. Por si fuese poco, aún tuve tiempo de ir a ver la primera parte de un partido de la primera división rumana: el Rapid Bucharest contra el Pandurii. Sin goles en la primera mitad, aunque después me enteré que ganaron los locales. El nivel de juego era muy bajo, pero mereció mucho la pena el ambiente y la experiencia. Otra cosa hubiese sido ver al Steaua de Bucarest… La entrada me costó 25 LEI (unos 5 euros) ¡y no era la más barata! De ahí camino a la estación para coger un tren nocturno con el que amanecería en Sofía, Bulgaria.

cerveceria bucarest

estadio rapid de bucarest

Reflexión personal

Sin duda, el recuerdo más impactante que me llevo de Bucarest es el de ver perros callejeros por todos lados. Aparentemente, y a juzgar por etiquetas que llevaban cada uno de todos ellos, se están implementando políticas de control mediante identificación, vacunas y esterilización. Por otro lado, la gran sorpresa de Rumania es sin duda ver el considerable nivel de desarrollo del que goza en muchos niveles, desde las infraestructuras hasta la educación de sus gentes. Por mala que sea la reputación que puedan tener los rumanos en el exterior, atribuida injustamente por ciertas minorías inmigrantes, Rumania es un país que muestra desde el primer momento estar a la altura de tantos otros países del este de la Unión Europea.