Un día en Tirana, la capital de Albania

Seguro que a más de uno no le inspira nada de seguridad poner un pie en Albania. No es precisamente un país con muy buena fama en el exterior. A casi todos nos viene a la mente las mafias y los conflictos bélicos por Kosovo. Bueno, yo que he estado allí os digo que la capital es un lugar totalmente seguro. Se puede caminar por sus calles incluso en la noche sin ningún tipo de problema, casi como en cualquier otra capital europea. Es más, la gente es simpática y muy hospitalaria. Lo propio en un país cálido del sur de Europa en el que, además, no hay mucho turismo.

Sí es cierto que la historia reciente de Albania ha pasado por influencias muy dispares, lo cual se traduce en una diversidad cultural y, sobre todo, arquitectónica, muy variada. Edificios fascistas y comunistas, gastronomía occidental y oriental, iglesias y mezquitas… todo en una misma capital.

La ciudad en sí, a no ser que se tenga la suerte de conocer algún local que te muestre sus secretos mejor guardados, se puede ver perfectamente en un día bien empleado o en dos a ritmo más tranquilo. Aunque no hay demasiadas cosas que ver, lo poco que hay sí es bastante interesante.

En torno a la Plaza Skanderbeg

Todo gira en torno a la plaza Skanderbeg, que tiene el nombre de su héroe nacional y en cuyo centro se erige una estatua ecuestre. Ahí mismo, en la parte norte, está el Palacio de Cultura y el Museo Nacional de Historia, mucho más interesante en su exterior, con un fabuloso mural, que en su contenido interior. En la parte sur encontramos edificios estatales de la época del colonialismo fascista italiano. En el costado este se sitúa la mezquita de Et’Hem Bey, recuerdo de la época otomana, seguramente el vestigio más antiguo de toda la ciudad, del siglo XVIII.

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Mercado gitano

Al final de la avenida que sube desde la plaza hacia el norte, el bulevar Zogu I, hay un mercado callejero bastante local conocido como el mercado gitano. Allí se puede encontrar desde comida y mercancía de primera necesidad, hasta curiosidades de lo más variopintas. Es también razonablemente seguro y merece mucho la pena conocerlo.

Pirámide

Al otro lado de la ciudad, en la calle que va hacia el sur de la plaza, encontramos las ruinas de una peculiar pirámide que sirvió de museo en la época comunista. Hoy día puede verse como está casi desvalijada por completo, sobre todo de su recubrimiento de placas marmóreas. Aunque una mitad del edificio sigue en uso por una cadena de televisión. Es interesante trepar hasta su cima y disfrutar las vistas de la ciudad.

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Otra de las zonas de interés en Tirana es la zona denominada como el “Block“, un barrio que en época comunista estaba aislado del resto de la ciudad para uso del partido. Hoy día es una zona llena de bares y tiendas más pretenciosas y caras que otra cosa.

Esto fue todo lo que alcancé a visitar durante mi paso por un día en Tirana. Si tengo oportunidad volveré para visitar otras ciudades del país, como la costera Durrës o Shkodër, por la que pasé brevemente entrando desde Montenegro. Y repito, ambiente muy seguro, alegre y hospitalario.

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