El Cairo de la revolución

Impresionante aterrizar en El Cairo a las 2 de la mañana sobrevolando edificios destartalados, calles oscuras y numerosísimas torres de mezquitas iluminadas con luces de neón de diferentes colores. No fue menos inquietante el trayecto en taxi desde el aeropuerto al hostal por las calles de la ciudad inusualmente tranquilas a esas horas de la noche. Por delante quedaban 10 días para recorrer Egipto de norte a sur a lo largo del Nilo. Pese a los muchos desiertos y playas que ofrece la periferia del país, la idea inicial fue concentrar la atención en los importes yacimientos arqueológicos de época faraónica situados a los largo del valle. Por otra parte, resaltar que la inestabilidad político-social y la consecuente bajada del flujo turístico, hace de la actualidad una oportunidad única para los que, como yo, gustan de ahorrarse una buena cantidad de euros en el presupuesto total de un viaje. Y además, gastándolos en un país cuando más lo necesita. Así, pagando unos 260 euros por un vuelo directo i/v desde Roma con Alitalia, no gastando más de 8 euros por cada noche de alojamiento, viajando en el baratísimo pero incomodo tren que recorre el Nilo desde Alejandría hasta Asuán, llevando encima mi carnet de estudiante y comiendo, como es usual en mí, la comida popular; el total del viaje me salió por un total muy inferior al habitual en un viaje en este país. Y todo ellos sin perder detalle alguno y viviéndolo todo con máxima intensidad.

Ya iniciado el primer día de viaje, con energía desde primera hora para visitar los secretos de esta gran capital, comencé visitando la plaza Tahrir. Céntrico y amplio lugar de la ciudad que se ha hecho conocido por las manifestaciones que tumbaron el régimen de  Mubarak en 2011. Pese a que sigue estando ocupada por jóvenes que se han visto defraudados, no sin razón, por las políticas del nuevo gobierno democrático encabezado por el presidente Mohamed Morsi, lo que más sorprende de esta plaza es la cantidad de niños de la calle que allí se concentran buscándose la vida comportándose en ocasiones como verdaderos delincuentes y, por otra parte, los puntos de ventas de souvenirs con emblemas de la revolución.

tahrir souvenirshomenaje revolucionarios egipto

A continuación proseguí con la visita al mirador de la Cairo Tower para tener una perspectiva completa de la ciudad. Pese a que la entrada fue cara, las vistas no defraudaron. Posteriormente visite el mercado de Khan el Khalili para perderme entre sus calles repletas de mercancías para finalmente no comprar nada. El total de los 3 primeros días del viaje que permanecí en la capital los ocupé caminando sin parar, que es como mejor se conoce un lugar. También descubriendo la comida local, de la cual debo decir que supuso un poco la decepción del viaje. Quizá por las altas expectativas que yo mismo me había creado al pensar en lo bien que había comido en las visitas a otros países de tradición árabe. Lo único que destaco son los dulces típicos hechos a base de hojaldre, miel y frutos secos. Otro de los días lo dediqué a visitar las pirámides de las afueras de la ciudad, de las cual hablaré en el siguiente post.

el cairo

Pasados 3 días dejé el Cairo rumbo al sur en tren para visitar las ciudades de AsuánLúxor y Alejandría, así como sus áreas adyacentes. De todas ellas hablaré también en este blog en otros 4 posts sobre Egipto. Posteriormente, ya al final del viaje, dediqué otro día a explorar el Cairo para visitar algunos lugares que aún me quedaban por visitar, como por ejemplo la Ciudadela o el Cairo copto; así como otros lugares que quería repetir.

el cairo citadela

Y para terminar, quiero destacar lo que más me impresionó, a la vez que espantó, de la ciudad y el país en general: el tráfico. Jamás había vivido una capital con un tráfico tan caótico, desorganizado, contaminado, ruidoso, violento y peligroso.