Visitar Estambul en 3 días

Mi paso por Estambul en esta vuelta al mundo supuso decir adiós a la vieja Europa y, a las puertas de Asia, no solo prepararme para un nuevo y desconocido continente que iría a explorar de punta a punta, sino también un país: ¡Turquía!

Estambul era una espina clavada que, pese a haber estado siempre a un tiro de piedra, siempre dejé para un gran momento como este. Sobre todo desde que ya sabía que iría a emprender este gran viaje.

Son muchos los europeos que se escapan a Estambul a echar un fin de semana largo. En mi caso, pese a disponer de algo más de tiempo y pese a lo mucho que se puede visitar en esta gran ciudad, paré solo 3 días que, por otra parte, aproveché intensamente.

vista estambul

Santa Sofia

La joya de la corona es Santa Sofía, también conocida como Hagia Sofia, un edificio espectacular como pocos en el mundo. Realmente me impacto muchísimo, fue toda una sorpresa. Solo su visita hace que merezca la pena ir alguna vez a Estambul. Ni las masas de turistas en su interior, ni las 30 liras (10 euros) que cuesta entrar, ni tampoco los eternos andamios de restauración de la cúpula, me impidieron gozar al detalle de este gran edificio.

hagia sofia

Santa Sofía fue primero una basílica bizantina, construida por el emperador Justiniano en el siglo VI como intento de recuperar la grandeza del imperio romano. Siguió siendo cristiana durante siglos hasta que en el 1453, con la conquista de Constantinopla por parte de los turcos, fue convertida a mezquita. Ya en el 1935, Atatürk la proclamó museo para darle un uso más civil.santa sofia

Una vez dentro y habiendo sobrevivido a la sobrecogedora primera impresión de la cúpula, que culmina la grandiosidad del interior del edificio, podemos encontrar la legendaria y milagrosa columna que suda, espectaculares mosaicos, mármoles de diferentes colores y procedencias, una antigua biblioteca, el lugar donde se coronaba a los emperadores, unos gigantescos medallones que cuelgan de una balaustrada de la cual se tienen las mejores vistas de la basílica, un prominente minbar e incluso unas inscripciones rúnicas de unos vikingos que la visitaron en la Edad Media.

interior santa sofianave principal hagia sofiacupula hagia sofia

altar hagia sofia

Por otro lado, destacar también el modelo arquitectónico de este edificio con su cúpula, contrafuertes y cuatro minaretes en sus esquinas; un patrón que se ha repetido en las infinitas mezquitas que se han construido en Turquía, y fuera de ella, hasta el día de hoy.

Itinerario por las grandes mezquitas

Precisamente, es en estas centenarias mezquitas de la ciudad donde los arquitectos al servicio de los sultanes empezaron a replicar el patrón establecido por Santa Sofía.

La más significativa es la Mezquita Azul, la cual se construyó a inicios del siglo XVII justo en frente de Santa Sofía, con la que intentó rivalizar. Una gran mezquita delicada en sus acabados y con 6 minaretes (más incluso que la propia Meca). Muy bonita, pero sin el carisma de Santa Sofía.

mezquita azulpatio mezquita azul

Más alejadas del centro en dirección al oeste, también aconsejo visitar las siguientes  mezquitas. Primero la de Beyazid, junto a la universidad, una de las más antiguas. La mezquita de Süleymaniye, obra cumbre del arquitecto turco de origen cristiano Sinan, cuyo mausoleo está junto a la mezquita por petición propia. La mezquita de Fatih, construida por Mehmet II, el conquistador de Constantinopla, aunque la actual es una reconstrucción del siglo XVIII a causa de un terremoto. Fuera de las murallas se encuentra también la mezquita de Eyüp Camii, donde es tradición hacer la ceremonia de circuncisión a los niños.

interior mezquita

mezquita estambul

Todas ellas muy interesantes y repletas de historia, a la vez que arquitectónicamente repetitivas.

Cisternas

Una de las curiosidades de la ciudad son las cisternas subterráneas, que antiguamente abastecían agua a la población. Son varias las visitables, aunque las más populares son las de Yerebatan, quizá por sus largas filas de columnas y sus inesperados detalles escultóricos. Rápidas de visitar, a la vez que imprescindibles.

cisternas

También hablan bien de las cisternas de Binbirdirek, aunque no las visité.

Gálata y su torre

La parte más cosmopolita y europea de Estambul es sin duda el barrio de Gálata. Después de cruzar paseando el puente que une el barrio con el centro histórico, con espectaculares vistas al Bósforo, no hay nada como disfrutar de un té, un café turco o una cerveza en la plaza central. Si os pilla en la hora de comer, recomiendo ir a los puestos de pescado frito que hay en el mercado bajo el extremo norte del puente. El barrio está coronado por una preciosa torre de estilo genovés, a la cual cuesta bastante dinero subir. Mejor disfrutarla desde abajo o desde alguna cafetería con terraza de los alrededores.

galatatorre galata

Junto a la muralla

En un largo paseo por el popular barrio de Fener, de tradición griega, donde encontraremos la cara más cotidiana de Estambul, esa de sus casas de madera casi en ruinas, llegamos al límite oeste de la ciudad, antiguamente protegido por unas robustas murallas que cerraban la península donde se asienta Estambul. Aquí encontramos algunas de las joyas más lejanas del circuito turístico clásico. Una de ellas es la iglesia bizantina de San Salvador en Chora, convertida en mezquita y conocida en la actualidad como Karite Camii, que conserva fabulosos mosaicos de la época cristiana.

casa turca

Otra de ellas, en pleno proceso de restauración durante mi visita, como tantos otros edificios en la ciudad, es el palacio de Constantino Porfirogéneta, el único palacio bizantino que se conserva íntegro en Estambul.

palacio bizantino

¿Y eso es todo?

¡No!, hay muchas cosas más que ver en Estambul, pero ni da tiempo a verlo en 3 días, ni quiero que este post se haga infinito… En cualquier caso, si estáis planeando ir a Estambul echadle también un ojo al Hipódromo, el Museo Arqueológico, al palacio Topkapi, a la moderna plaza Taksim, el típico crucero por el Bósforo o incluso el turístico Bazar.

 

Estambul es realmente un nexo de unión o un punto de inflexión entre Europa y Asia. Los que conocen bien ambos continentes lo notarán en seguido. Yo además tuve la suerte de conocerla viniendo desde Sofía, en plenos Balcanes, y justo antes de adentrarme en Anatolia, la Turquía más asiática. Sea del modo que sea, no perdáis la oportunidad de visitar al menos una vez en la vida esta ciudad tan viva, bella e históricamente multicultural.