No Man’s Land: la frontera entre Mauritania y Sáhara Occidental

Quién ha viajado por África Occidental seguramente conozca el paso fronterizo entre Mauritania y el Sahara Occidental (territorio ocupado por Marruecos), ya sea porque le haya tocado pasar o porque haya conocido a algún viajero en la zona que la cruzase. Y es que “No Man’s Land” es uno de esos lugares en el camino que, por su particularidad, jamás olvidas. Uno de los pasos fronterizos más peculiares del mundo. ¡Os cuento por qué!

Normalmente, las tediosas fronteras terrestres entre países africanos suelen ser altos en el camino por los que tienes que enseñar el pasaporte por lo menos dos veces. La primera en el control de salida del país que dejas y la segunda en el control de entrada del país en el que se ingresa. A veces estas caseta de control están separadas por un río, como en la frontera entre Senegal y Mauritania, pero en la mayoría de ocasiones se encuentran en la misma carretera separadas a unos pocos metros de distancia, por lo que el paso de un trámite a otro es casi inmediato. Bien, en el caso de esta frontera la separación entre controles es de unos 3 kilómetros en los que el asfalto desaparece. Hasta ahí bien, tampoco parece grave si se va en coche, ¿verdad? Pero, ¿si os recuerdo que en ese tramo de desierto no impera ninguna ley, que es tierra de nadie? ¿Y si además os digo que se trata de una zona llena de minas antipersona? La cosa va pareciendo más atípica, ¿verdad?

Nomansland

A mí me tocó cruzarla en 2010, en un taxi colectivo que me llevaba desde Nouadhibou en Mauritania a Dakhla en el Sahara Occidental. El chofer cubría el trayecto casi a diario, lo cual me daba confianza. Y efectivamente pasamos sin problemas en el antiguo Mercedes, sin doble tracción ni nada. Por suerte no nos quedamos atrapados en ninguna zona de poca adherencia, como sí oí que le había pasado a otros viajeros. Aunque cuando eso pasa, por suerte o por desgracia, siempre hay personas en la zona que se ofrecen a ayudarte por un precio a veces abusivo. En el camino, solo se veía desierto.

En el colectivo, el único en todo el viaje por África Occidental en el que viajamos el número de personas reglamentario (5 en vez de 7), viajaba un joven guineano que tenía la clara intención de llegar a Marruecos (lo cual es legal para los que tienen su nacionalidad) para embarcarse en alguna patera rumbo a Europa, pese a que lo intentara ocultar. Antes de adentrarnos en el cruce de frontera, el chófer se aseguró de que todo llevásemos  nuestros documentos en regla y le advirtió de que muy probablemente no le dejarían pasar el control marroquí. Aun así insistió en proseguir. Ante la sospecha de los policía del control, el guineano insistía en decir que se dirigía a Marruecos para visitar a un familiar enfermo. Estos, incrédulos a sus palabras, se fueron a comprobar el pasaporte por enésima vez. El guineano insinuó al chofer que si no le dejaban pasar escaparía y correría para cruzar la frontera, a lo que el chófer aseveró que seguramente lo abatiesen a tiros. Finalmente le negaron el paso y, por suerte, no se decidió a cruzar la frontera por la fuerza. Así, el guineano se tuvo que dar la vuelta y adentrarse nuevamente en “No Man’s Land” para alcanzar a pie el lado mauritano. Nosotros nos paramos a almorzar en el pequeño y cutre restaurante del control marroquí, en el que yo empecé a sentirme mal del estómago. Aún quedaban varias horas de travesía por el desierto y alguna que otra aventura por experimentar! Pero esas os las contaré en mi siguiente post sobre el Sahara Occidental.

A continuación, un par de videos de personas que filmaron su paso por “No Man’s Land“: