Itinerario, impresiones y consejos sobre Myanmar

A día de hoy, habiendo ya recorrido todos los países del Sudeste Asiático (excepto Brunei y Timor Oriental), puedo afirmar con certeza lo que ya sospechaba cuando visité Myanmar: Estaba ante el país que, por su autenticidad, más sensaciones me iba a transmitir en toda esta zona de Asia. Es un país único, aún bastante puro. El duro hermetismo en el que han vivido sus habitantes las últimas décadas, ya bastante laxo en la actualidad, han hecho que aun se conserven puras muchas prácticas y tradiciones que, a veces, son perceptibles en pequeños detalles de cualquier escena de la vida cotidiana.

puente u bein

Myanmar cuenta con lugares maravillosos que por sí solos ya valdrían una visita al país. Pero más allá del valor colectivo de todos ellos, lo que hace único a este país quizá sea las sensaciones que transmite su ambiente especial. El calor de su gente, el olor a incienso, el espectáculo visual continuo… Es difícil de describir, pasa como con la India, hay que vivirlo para entenderlo.

Mucho había leído sobre Myanmar en otros blogs, siempre opiniones muy diversas y, a veces, incluso contrariadas. La mayoría poniéndola en los cielos, otras rebajándola al nivel de país prescindible. Coincidiría más con los primeros aunque, no nos engañemos, ir a Myanmar no es viajar en el tiempo o ir otro planeta. Quizá lo fuese hace una década, pero ya son varios ya los años que han pasado desde que se abriera al turismo y lo que uno ve cuando la visita es peor que lo que vio quien fue hace 2 años y mejor que lo que verá quien vaya dentro de otros tantos. El volumen de turismo masivo crece exponencialmente y, junto a él, la actitud de los locales con el visitante. Aun así, es un país en los que niños y adultos todavía se acercan al turista con curiosidad, de humano a humano, sin verte como un tonto al que engañar para sacarte dinero. Y eso se agradece, porque en una región tan turística como el Sudeste Asiático es difícil traspasar esa barrera.

Mi visita tuvo lugar el pasado mes de noviembre de 2014, durante mi paso por el Sudeste Asiático en mi viaje alrededor del mundo. Pese a que venía desde India, visité Myanmar tras haber recorrido ya gran parte de Indochina, entrando en avión desde Bangkok, desde donde se encuentran fácilmente vuelos muy baratos. El motivo fue la dificultad de entrar por tierra desde la frontera con India y Bangladesh en el noroeste y Tailandia en el sur. La relación con los países vecinos es inestable, lo cual hace que los pasos fronterizos abran o cierren de un día para otro. La opción más fiable es entrar en avión.

El itinerario que seguí fue, en gran parte del recorrido, el más clásico, el denominado Myanmar dorado. A no ser que se disponga de mucho tiempo, aconsejo seguirla para no perderse los principales destinos de Myanmar. A continuación os cuento el itinerario de 15 días que realicé.

Yangon

También conocida en español como Rangún, suele ser de paso obligado para la gran mayoría de viajeros que acceden al país por vía aérea. Por cierto, el aeropuerto está relativamente apartado, pero a poco más de un kilómetro que se camine a mano derecha conforme se sale de la terminal, encontraréis buses por unos 20 céntimos de euro (al cambio) que te dejan en pleno centro. Eso sí, paciencia porque los atascos son muy frecuentes.

Yangon es un lugar interesante, con un cierto aire colonial y hasta cosmopolita, si me apuráis. Caminar por ella se hace difícil debido al tráfico, la polución y las miles de barreras arquitectónicas; pero merece mucho la pena pasearla. ¡Sus calles están muy vivas!

pagoda yangon

El principal punto de interés es la Shwedagon Paya, la madre de las muchísimas pagodas doradas que encontraréis en Myanmar. Con sus imponentes 100 metros de altura y más de 2.500 años de antigüedad, se dice que alberga una reliquia con cabellos del mismísimo Buda. La entrada es cara, de unos 7 euros al cambio, pero vale la pena visitarla y redimirse así de visitar las muchas que seguiréis encontrando en vuestra ruta. Si todas replican un mismo modelo, mejor ver la original, ¿no? Yo no tuve que pagarla porque llegué justo en la noche de la celebración del Tazaungmon, fiesta budista de la luna llena, y estaba de puertas abiertas. Un truco que podéis probar es esperar en la puerta hasta que salga un visitante extranjero al que pedirle el ticket y la pegatina de visitante, ya que no son nominales y valen todo el día.

Por lo demás, la ciudad solo tiene más pagodas como la céntrica Sule Paya, edificios de la época británica y algunos mercados como el turístico Bogyoke Aung San market.

La opción de alojamiento más económica es Mahabandoola Guest House, situado frente a la Sule Paya. El edificio parece caerse en pedazos y el interior no es que esté mucho mejor. La doble cuesta unos 8 euros, pero, tranquilos, pese a que el alojamiento no es precisamente barato en Myanmar, comparado con el resto del Sudeste Asiático, en el resto del país las opciones son bastante mejores en relación calidad precio. Si esta opción os pareciese muy “heavy” para vuestros estándares de escrupulosidad, no os preocupéis, en la misma calle hay más opciones por unos cuantos euros más.

Tres cosas que ver en Bago

Bago es una localidad situada a apenas un par de horas al norte de la capital. La ciudad en sí es fea, sucia, ruidosa y traficada como la que más, pero sin embargo cuenta con unos cuantos atractivos de lo más particulares.

El primero es el Shwethalyaung, un enorme buda reclinado de 55 metros, uno de los más grandes del mundo. Está situado al oeste de la ciudad, en una zona repleta de enclaves budistas. El segundo lugar es el famoso monasterio de la serpiente sagrada, un pequeño recinto religioso en el que habita una enorme serpiente que se cree que es la reencarnación de un legendario monje budista. Es espectacular ver la parafernalia existente alrededor de este animal, no os lo perdáis. Está algo apartada pero se llega en un paseo de aproximadamente una hora en el que veréis un Myanmar muy auténtico. Si pedís en vuestro hostal que os escriban en un papel en birmano el nombre del lugar y camináis hacia el este por la calle que va a la pagoda preguntando indicaciones a los locales, no tendréis ningún problema en encontrarla. La tercera atracción bien podría decir que es la pagoda Shwemawdaw o el monasterio budista Kha Khat Wain, sin embargo, me gustó especialmente el mercado de la ciudad. Más auténtico que cualquier otro que hay visto en Myanmar. Una auténtica mina de artilugios religiosos para los que, como a mí, les gusta irse de un país con algún recuerdo original.

que ver en bago

Excepto el templo de la serpiente sagrada, el resto de lugares tienen un ticket único de unos 10 euros, aunque si se visitan antes de las 8 de la mañana o al atardecer, no hay controladores que te lo hagan pagar.

El alojamiento más económico es el San Francisco Motel, situado sobre la carretera principal que cruza la ciudad. La habitación doble, sencilla pero decente, sale por unos 12.000 kyats (algo menos de 10 euros).

Varias hora al este de Bago se encuentra Kyaiktiyo, la enigmática roca dorada que, sobre un pelo de Buda, se asoma de puntillas a un precipicio. Al quedar algo fuera de mi ruta e ir con el tiempo más o menos justo, tuve que dejarla para una próxima visita al país. Los chicos del blog Marcando el Polo dan buenas indicaciones sobre como hacerlo en este post.

Trek del lago Inle desde Kalaw

A unas 8 horas en bus al norte desde Bago, se llega al estado Shan, concretamente a Kalaw. La localidad en sí no tiene nada que visitar, aunque su atmósfera tranquila y fresca hace que pronto le encuentres un buen motivo por el que estar allí. Este es el punto de partida habitual del fabuloso trek al lago Inle. Un agradable paseo de 2-3 días hasta el lago por una región muy rural con gran variedad de plantaciones y etnias locales. A mí me agradó muchísimo, aunque suele ser una decepción para los que equivocadamente vengan aquí en busca de rutas de montaña. Pero, pese a la poca accidentalidad geográfica, los paisajes son espectaculares, llenos de color y sonrisas. Muy recomendable.

etapas inle trek

Para mí, que me considero un viajero muy independiente y que rarísima vez acudo a una agencia para contratar algún servicio, y que además venía de haber hecho por mi cuenta un trek de 10 días a 5.000 metros de altura en el Himalaya, fue un poco frustrante ver como era prácticamente imposible realizar el trek por libre. El motivo es sencillo: no hay interés local porque así sea, especialmente de las agencias organizadoras de estas rutas, que se benefician de los miles de visitantes que contratan sus servicios cada año. Sin embargo, he de decir dos cosas: los precios de los treks organizados son muy asequibles y el servicio suele ser bastante satisfactorio.

El precio por un trek de dos días y una noche sale por unos 33.000 kyats (unos 26 euros), incluyendo transporte hasta el punto de inicio, guía, envío del equipaje que no uses hasta el punto de llegada, alojamiento en un monasterio budista (gran experiencia), guía local y tres abundantes y ricas comidas. Sale bien, ¿no? Lo único que no incluye es la entrada al lago Inle, que cuesta unos 9,5 euros al cambio. Cara, pero esa habría que pagarla casi de cualquier modo si se quiere cruzar el lago en barca.

lago inle

Las dos agencias más fiables y recomendadas son Sam’s Family Restaurant y el Golden Lilly Guest House, por la cual opté con acierto. Además, este hostal de propiedad de una peculiar familia de origen indio, es el alojamiento más barato de la ciudad (y de todo Myanmar), con dobles por 5,5 euros al cambio.

Nyaungshwe, ya en el lago Inle

Nyaungshwe es una pequeña localidad situada en la orilla norte del lago Inle. Cómoda y con muchas facilidades a buen precio. Es ideal para explorar la zona, sea en barca o por tierra. A pocos kilómetros hay poblados, monasterios y hasta aguas termales, aunque no son baratas. Yo pasé allí un par de días pero me lo tomé más bien con tranquilidad. Ya me sentía bien servido por el momento de lugares de este tipo después del trek.

Tras preguntar a varios locales y caminar más de una larga hora, pude encontrar el alojamiento más barato del lugar. Se llama “999”, escrito en números birmanos. Con dobles espartanas pero limpias a 8 euros, está situado al este de la ciudad, a unos 5 minutos a pié al sur de Aung Puppet Show, al cual recomiendo ir alguna noche. Un sencillo y familiar teatrito de marionetas.

Pindaya, la cueva de los 8.000 budas

Una escapada de un día bastante recomendable desde Kalaw o Nyaungshwe, desde donde la hice yo. Se trata de un santuario budista emplazado en una cueva en la parte alta de la pared de una montaña. El lugar está repleto de figuras de Buda doradas donadas por fieles venidos de todo el mundo. No es el lugar más espectacular de todo Myanmar, pero es peculiar.

cueva pindaya

Se puede llegar desde ambas ciudades enlazando transportes públicos, aunque el tramo más cercano a Pindaya lo hice siempre en autostop. Aunque parezca estar de camino a Madalay o Hsipaw, la ruta desde el norte de Pindaya es poco transitada y carente de transporte público, por lo que es recomendable volver al punto de partida. Si alguien se aventura y lo consigue, agradeceré que deje un comentario en el post contándonos su experiencia.

Hsipaw y el viaducto de Gokteik

Antes de entrar de lleno en el circuito del Myanmar dorado, preferí salirme un poco de la ruta para visitar Hsipaw, una tranquila localidad al nordeste del país con fuerte presencia de musulmanes y punto de salida del tren dirección Mandalay que pasa por el mítico viaducto de Gokteik.

La ciudad tiene poco que ver más allá del Palacio Shan de los años 20’s, donde los familiares del último príncipe de la ciudad te enseñan las pertenencias y te hablan u poco de la historia de la región y el país. Sin embargo, a las afueras hay varias posibilidades de hacer trekking y visitar aldeas, aguas termales y esta preciosa cascada.

cascada hsipaw

El alojamiento más conveniente por su relación calidad precio es sin duda el Yee Shin, el mejor hostal en el que estuve durante mi estancia en Myanmar. Con habitación doble a 8 euros al cambio. Nueva, limpia y con muy buena conexión a internet. Hay otras opciones a unos céntimos más baratas, pero creo que por tan poca diferencia, no merece la pena.

En la mañana parte el viejo y lento tren con dirección a Mandalay. Tarda todo el día (y parte de la noche si, como a mí, te toca sufrir el retraso de un pequeño descarrilamiento), pero merece la pena la experiencia, todo un viaje en el tiempo. Entre paisajes y más paisajes rurales, el punto álgido llega cuando el tren cruza el mítico viaducto de Gokteik, un puente de hierro construido por los británicos que con sus 100 metros de altura y casi 700 metros de longitud, fue durante muchos años el más grande del mundo.

viaducto myanmar

El precio es irrisorio, menos de un euro en 3ª clase (no vale la pena la 1ª, está incluso más sucia y descuidada). Eso sí, conviene llegar con antelación para coger lugar en la ventanilla derecha para disfrutar de las mejores vistas del viaducto, ya que hace curva en esta dirección. Si se viene desde Mandalay, la ventanilla buena sería la izquierda.

Mandalay y alrededores

Mandalay, con su corta pero intensa historia, fue capital durante algunos años cuando se creó a mediados del siglo XIX. Hoy podría considerarse como una de las capitales patrimoniales, que no es poco en un país como Myanmar. Pese a ello, ya en la recta final de mi visita, habiendo visto lugares religiosos de todo tipo y quedándome aún por ver Bagan, el plato fuerte, decidí tomármelo con tranquilidad. No entré en el Palacio de Mandalay, pero disfruté de un precioso atardecer caminando por el paseo que lo rodea. No sin antes haber escalado los cientos de escalones hasta el templo en la cima de la Colina de Mandalay, con numerosos altares y esculturas y buenas vistas de la ciudad. Una vez cumplido con el mínimo de visitas en la ciudad, preferí explorar un poco más las afueras.

 atardecer mandalay

Una decena de kilómetros al sur, en Amarapura, se encuentra el puente U Bein, el más largo del mundo hecho de madera teca. Más de 1.000 postes a lo largo de 1,2 kilómetros unen las dos orillas de un lago sobre el cual los atardeceres son un espectáculo digno de ser una de las estampas más emblemáticas del país.

atardecer u bein

A 10 kilómetros de Mandalay río arriba se encuentra Mingun Paya, los resto de una monstruosa pagoda en ruinas que, por su colosales dimensiones, nunca pudo ser acabada. El paseo en barco hasta allá también es agradable y solo cuesta 5.000 kyats ida y vuelta (4 euros).

pagoda inacabada

El alojamiento más económico que encontré en Mandalay fue el Royal Guest House, con un personal amabilísimo, por 6,5 euros al cambio la noche en una doble.

Amanece en Bagan

amanecer bagan

Y para acabar el viaje en Myanmar, un espectacular amanecer en los templos y pagodas de Bagan. Sin duda, y aunque pueda parecer típico, el amanecer más espectacular que haya visto jamás y, probablemente, que exista en el mundo. Llegando a Bagan en plena madrugada y, tras caminar los varios kilómetros desde la apartada estación de autobuses, con el cansancio que todo eso comporta, ese amanecer alimentó mis energías para el resto del día. Por cierto, a esa hora todos dormían en la caseta de control y nadie me hizo pagar los 15 euros al cambio que vale el ticket de ingreso. Hay muchos puntos desde donde poder verlo, yo, pese a que está bastante llena de turistas desde bien temprano, lo vi desde la Shwesandaw Paya y fue espectacular.

amanecer globos bagan

Los dos días que pasé allí me dediqué a pasear tranquilamente en bicicleta por el recinto arqueológico, entrar en las pagodas que más me iban llamando la atención y esperar el atardecer sobre algún templo que me ofreciese buenas vistas. Las bicicletas se alquilan por 1.500 kyats al día, poco más de un euro.

pagoda bagan

Los alojamientos más baratos se encuentran en la zona de Nyaung U. Yo me alojé en el Large Golden Pot por 13 euros al cambio la habitación doble. El View Point Inn es un poco más barato, pero estaba completo cuando fui.

Consejos prácticos

Pero no puedo acabar este post sin daros algunos consejos que seguro agradeceréis en la preparación de la visita de un país tan atípico como es Myanmar. Seré breve pero conciso:

Alojamiento: Como habéis visto, es más caro que en el resto del Sudeste Asiático. Según pude saber, el motivo por el que los precios son más altos no es tanto por los impuestos abusivos, sino por los altos precios que los empresarios turísticos tienen que pagar por servicios como la electricidad y el agua. En cualquier caso, la diferencia es de pocos euros y se compensa con lo barata que es la comida o el visado.

Transporte: Hay conexiones en tren muy lenta, pero lo más conveniente es siempre el bus, a no ser que se quiera hacer autostop. Los buses de largas distancias suelen ser bastante modernos, pero igualmente van despacio por el mal estado de las carreteras. Las horas de llegada en los buses nocturnos siempre suelen ser en mitad de la madrugada, pero por suerte siempre hay algún lugar en el que beber té a la espera del amanecer. Aconsejo llevar algo de abrigo, ya que ponen el aire acondicionado a temperaturas polares. A veces dan mantas, algo contradictorio…

Llegada/salida: Para entrar en el país lo más barato es un vuelo desde Bangkok con alguna low cost. Yo pagué unos 40 euros por un billete de ida y vuelta a Yangón.

Comida: Básica, pero bastante buena y muy barata. Con influencias indias y chinas. El plato que más me gustó fue los Shan noodles, especialidad en Shan State.

desayunos myanmar

Visado: El visado lo saque sin problema en la embajada de Myanmar la capital tailandesa. Entregué unas cuantas fotos de carnet, fotocopias varias, formulario rellenado, poco menos de el equivalente a 20 euros y en un par de días ya tenía el visado.

Comunicación: Al haber sido colonia británica, el nivel de inglés es algo más alto que en el resto de Indochina. Aun así, siempre encontrareis algunas barreras comunicativas. Aconsejo aprender los saludos y agradecimientos, así como la escritura de los números. Os será útil.

Dinero: Yo llevé todo el efectivo en dólares desde Tailandia. Encontré bancos con buen cambio en absolutamente todas las localidades que visité. También había bastantes cajeros, pero no sé qué comisión cobran.

Seguridad: Bastante más seguro incluso que los ya seguros países de Indochina.

Asuntos políticos: La situación política está cambiando mucho en estos años en un proceso de apertura. Aun así, hablar de política con locales es bastante tabú. Las veces que intenté profundizar, mis interlocutores cambiaban de tema.

Internet: Bastante lento y escaso en general. Mucha paciencia.

arbol gigante

Después de este largo post cargado de impresiones y consejos, tengo poco más que añadir. Resaltar tan solo que Myanmar ha sido el país más especial y genuino de todo el Sudeste Asiático. Un país que en su unicidad, concentra muy bien lo que es Asia como continente, ya que es en cierta manera una mezcla entre India, China y, sobre todo, Indochina, península en la cual se encuentra. Como habréis oído ya alguna vez, cuanto antes podáis visitarlo, mucho mejor. Ya que toda esta magia se esta perdiendo por a poco a medida que crece el turismo de masas.

Y a vosotros que ya habéis ido o que acabáis de volver, ¿Estáis de acuerdo con mis impresiones y consejos sobre Myanmar? ¡Os animo a dejar un comentario!