Iztaccíhuatl y Popocatépetl

Iztaccíhuatl y Popocatépetl, los volcanes-dioses que coronan el este del valle de México. No hace falta subir a un edificio muy alto en Ciudad de México para ver que están presentes, basta con tener una vista despejada de edificios en dirección a Puebla y un cielo limpio de polución y nubes. 

Mitología

Estos dos volcanes, uno de ellos aún en plena actividad, tienen un gran valor mitológico heredado de la cultura azteca. La leyenda más conocida habla de Iztaccíhuatl como una princesa enamorada de Popocatépetl, un guerrero ausente que luchaba en la guerra. La historia prosigue con la muerte de la princesa al creer que el guerrero había sido abatido, cuando no era verdad, y éste muere al regresar y saber que la princesa había fallecido. Una historia con trágico final en la que ambos mueren y se convierten para siempre en los volcanes que hoy conocemos.

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Paso de Cortes

El Paso de Cortés es el espacio transitable que queda entre ambos volcanes. Recibe su nombre del momento histórico en el que Hernán Cortés, conocido como el conquistador de México, pasa en 1519 con su expedición para adentrarse en el valle de México y derrotar a Moctezuma en Tenochtitlan, la capital del imperio Azteca.

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Visita

Con muchas ganas y energía, los volcanes se pueden visitar en un viaje de un día desde la capital de México, ya que se encuentran algo apartados de la ciudad, a unos 70 kilómetros. Para disfrutarlos con algo más de tranquilidad e incluso visitarlos al amanecer, yo recomiendo pasar noche a los pies en la pequeña localidad de Amecameca. Desde este pueblo, el acceso al centro de visitantes, que se encuentra en el Paso de Cortés, es bastante rápido. Ya aquí, a una altura de 3.600 metros sobre el nivel del mar, con un clima y vegetación propios de esa altitud, se pueden realizar diversas rutas de trekking e incluso subir al cráter del Popocatépetl si se cuenta con el material y experiencia necesaria. Recordemos que alcanza los 5.500 metros de altura en su cima.

En días claros, desde ahí arriba se puede observar Ciudad de México, el Ajusco y el Nevado de Toluca hacia el oeste y los montes Orizaba y Malinche hacia el este. En coche se pueden seguir carreteras en dirección Puebla que dan acceso a un refugio religioso de particular arquitectura, un área de descanso con un bonito riachuelo y cabañas de madera que ofrecen truchas de criadero para almorzar.

popo nevadopopocatepetlLas distintas fotografías de este post fueron tomadas en momentos diferentes. Dos de ellas desde un avión que despegaba desde México DF con dirección a Costa Rica, el resto durante la visita que realizaría un año después.