El monasterio de Rila, cuna de la cultura búlgara

En esta vuelta al mundo no hubo mejor despedida del continente europeo que Bulgaria y, concretamente, Sofía. Una maravillosa capital balcánica que aconsejo fervientemente desde que la visité hace un año. Aunque de su particular belleza y su vitalidad os hablo ya en un post anterior dedicado enteramente a Sofía. En esta ocasión, para no repetirme, aprovecho para mostraros un lugar que no tuve oportunidad de visitar en esa ocasión: el monasterio de Rila.

patio rila

El monasterio, que se encuentra en un emplazamiento remoto en medio de las montañas, en el suroeste del país y a poco más de 100 kilómetros de la capital, es merecidamente Patrimonio de la Humanidad. No solo por su calidad arquitectónica y artística, sino por ser la cuna de la cultura de Bulgaria, siendo importante tanto en su creación en la Edad Media como durante la resistencia a la ocupación otomana.

monasterio rilatorre rila

La entrada al monasterio es gratuita, salvo a algunas estancias y museos interiores por los que hay que pagar separadamente. Se puede llegar en transporte público desde Sofía. Para ello hay que ir en tranvía (número 5 si no me equivoco) hasta la estación Ovcha Kupel y coger el minibus diario que sale en torno a las 10 de la mañana. Tarda unas 3 horas en llegar y el único minibus de vuelta es a las 15 horas. Pero tranquilos, 2 horas son más que suficientes para visitar el monasterio.

Tras el paso por Bulgaria puse rumbo a Turquía para entrar, ahora sí, en Asia. ¡Os animo que sigáis esta aventura a través de las redes sociales de este blog!