Montenegro, un paraíso balcánico por descubrir

Montenegro fue el primer gran descubrimiento en mi viaje alrededor del mundo. Ya me habían llegado a los oídos noticias de que era un auténtico paraíso por descubrir en una Europa ya muy trillada por el turismo, ¡y no les faltaba razón! Plena de naturaleza y con una tranquilidad mucho mayor que la de sus vecinos croatas y albaneses. Sus antiguas colonias venecianas, como viene siendo costumbre en toda la costa adriática, reposan sobre escarpadas montañas de frondosa vegetación y un color negro que nos da pistas sobre la etimología de su nombre: Montenegro, Crna Gora en montenegrino y serbo-croata.

Sobra decir que el país es muy seguro y sus infraestructuras bastante aceptables. Como curiosidad os cuento que en Montenegro se usa el euro como moneda oficial incluso sin ser parte de la Unión Europea. Ganas de ser parte de la UE no les falta. Aunque me contaron que antes de euro usaban el franco alemán… Alguna razón habrá para que los montenegrinos no tengan divisa oficial propia, pero la desconozco.

Como veréis, mi paso por Montenegro fue casi fugaz, sin oportunidad de adentrarme en el interior del país y centrándome en los lugares más cercanos al litoral. Mi misión era llegar a Turquía lo antes posible sin entretenerme demasiado en los Balcanes. La mayor parte del tiempo lo dediqué a la fabulosa ciudad de Kotor, de ahí paré brevemente en Budva y en la capital histórica del país, Cetinje. Por último, visité el lago Skadar tras un breve paso por Podgorica.

Kotor

Esta pequeña localidad patrimonio de la Humanidad fue una colonia veneciana situada en la costa septentrional de Montenegro sobre una cerrada bahía cuya forma recuerda la de un fiordo.

lago kotor

La parte baja y amurallada de la ciudad cuenta con algunos atractivos en forma de iglesias católicas y ortodoxas, así como pequeños museos. Es agradable pasear por sus acogedoras calles y sentirse cobijado por altas montañas a uno y otro lado. El clima húmedo y cálido en verano y las palmeras juegan por momentos al despiste haciéndote pensar que estás en latitudes mucho más tropicales.

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Pero la mejor parte vino con la subida al castillo de san Juan, justo en la cima de la montaña donde reposa la ciudad de Kotor, a varios cientos de metros de altura. Un dato muy importante es evitar que te cobren subiendo directamente desde la ciudad. Si se hace por el costado norte de la ciudad, aparte de hacerlo por un paraje mucho más natural, no os costará nada. Luego, la bajada, puede hacerse directamente a la ciudad sin que os cobren. La fortaleza, en semi-ruinas, aún se conserva bien, pero lo mejor de todo el esfuerzo son las vistas de la bahía y la ciudad de Kotor desde ahí arriba.

foso kotoriglesia kotorvistas kotor

Budva

Es otra ciudad costera, al sur de Kotor, que también conserva un centro histórico con todas las característica de una ex-colonia veneciana. Sin embargo, esta localidad es más conocida por ser el epicentro turístico juvenil y festivo del país. Repleto, por cierto, de turistas rusos. Por lo que no la recomiendo especialmente.

Cetinje

O Cetiña en español, es la capital histórica y cultural del país. Una pequeña ciudad de estilo decimonónico con muchos edificios interesantes y cierto aire melancólico. El origen de Cetinje se remonta al monasterio ortodoxo que aún hoy puede visitarse en la ciudad.

cetinje

Desde Cetinje puede subirse al mausoleo de Lovcen, situado en lo alto de una montaña en medio de un parque natural. Aunque no pude hacerlo por el mal tiempo creo que puede ser una experiencia interesante.

Lago Skadar

Un buen punto para explorar el lago Skadar, por el que pasa la frontera con Albania, es la pequeña localidad de Virpazar, al oeste del algo y pocos kilómetros al sur de Podgorica. Desde allí pueden tomarse tours en barca o subir a un castillo medieval desde el que se tienen unas inigualables vistas del lago.

lago skadar

Esto es tanto como pude visitar en los pocos días que pasé en Montenegro. Tocará volver para conocer el interior. Si vosotros aún no lo habéis hecho, háganlo antes de que las garras del turismo masivo caiga sobre estas tierras, algo que parece probable a medio plazo.

La próxima vez intentaré no perderme el parque nacional Dumitor y el cañón del río Tara, en el interior del país. Por cierto, por Podgorica pasé brevemente sin parar por ser una capital bastante reciente y con pocos atractivos. Ni los mismos locales te recomiendan visitarla.

Si os ha servido de ayuda este post de mi paso por Montenegro en mi vuelta al mundo os animo a que dejéis algún comentario con vuestras impresiones posteriores y que sigáis el blog en las redes sociales.