Qué visitar en el interior de Honduras

Tras un paso fugaz por El Salvador, llegué a Honduras, donde tampoco me quedé más de una semana. Honduras es un país bastante más grande y con bastantes cosas que visitar, pero por diversos motivos, preferí escoger tan solo un par de localidades para conocer su cultura y sociedad de mano de locales. Atrás quedaron la costa y archipiélagos caribeños, las ruinas mayas del oeste, la jungla oriental o el golfo de Fonseca. Como digo siempre, en una vuelta al mundo no se puede visitar todo de cada país que se visita. Mucho menos si no aporta nada nuevo a lo que ya se ha visitado.

itinerario honduras

Santa Rosa de Copán

Fue mi primera toma de contacto con el país. Este pequeño y tranquilo pueblo es conocido por su nombre, el cual se suele asociar a las ruinas de Copán. Este complejo arqueológico está en la región, pero se encuentran a varias horas en transporte público en dirección a Guatemala. Como ya conozco casi una decena de yacimientos mayas, me permití saltármelo y continuar dirección a la capital. Santa Rosa de Copán tiene una plaza central y catedral bastante agradables.

catedral copan

Gracias a Dios

Antes de llegar a la capital, hice una parada en Gracias a Dios, más conocida como simplemente Gracias. Siendo un diminuto pueblo colonial en medio de las montañas del sur del país, me sorprendió mucho que, al inicio de sus casi 5 siglos de historia, fuese la ciudad más importante de toda Centroamérica. Aquí estuvo durante varios años la Real Audiencia, desde donde se administraba toda la región. Pero poco duró este esplendor, ya que en poco tiempo se trasladó a La Antigua, en Guatemala.
Con tantas ciudades coloniales como llevo vistas y lo mucho que se parecen unas a otras, me cuesta mucho que alguna me sorprenda. Reconozco que esta me ha gustado mucho, quizá por su autenticidad y simpleza.

graciascalle gracias

Me despedí de Gracias subiendo al fuerte de San Cristóbal, donde me encontré por sorpresa con el equipo de grabación de un programa español de aventura, ese en el que se llevan a unos cuantos famosos a una isla desierta. Por allí andaban haciendo una de esas pruebas. Menuda parafernalia tenían montada… viajando en helicóptero y durmiendo en hotelazo. ¡Así yo también sobrevivo!

fuerte san cristobalfuerte gracias

Bueno, antes de llegar a la caótica Tegucigalpa, me tomé un último momento de relax. También hay muchos parajes naturales donde escapar de la hostilidad de las grandes ciudades, como estas pozas de aguas termales que encontré en mitad de la sierra hondureña, muy cerca de Gracias.

aguas termales

Tegucigalpa, capital de Honduras

Como buena capital centroamericana, Tegus es un horror. La salva un centro histórico con un par de calles peatonales, algún centro cultural e iglesias como la de Santa María de los Dolores.

iglesia tegucigalpa

En la capital pude probar el plato más típico de la gastronomía hondureña: las “baleadas“. No es de extrañar que se llame así atendiendo a los numerosos homicidios que se dan en el país y a la ingente cantidad de armas que se ven en cualquier esquina. Cualquier tienda pequeña tiene un guardia de seguridad con un arma como la que veis en la foto. No es ninguna broma, Honduras es el país del mundo en el que más homicidios se cometen en proporción a su población. Seguidos de El Salvador y Guatemala, países junto a los cuales conforma el denominado Triángulo Norte de Centroamérica. Para ser exactos, según la ONU se produjeron en Honduras 68 homicidios por cada 100 mil habitantes durante 2014 (fueron 90 en 2013). Como referencia, la media mundial está por debajo de 7, en Europa es de 3,5 y en España de 0,8.

seguridad honduras
Por cierto, cuenta la leyenda que a la señora que inventó estas tortillas de harina rellenas de frijol, mantequilla, queso y huevo; la balearon en su restaurante y se le quedo ese apodo, a ella y a su creación, hoy plato nacional. 

baleadas

En mi paso por Honduras renuncié dolorosamente a unos de los destinos que tenía planeado visitar por aquí: Belice, las “Honduras Británicas”. Pero me quedó muy satisfecho de lo poco que conocí de este país. Fue intenso y, sobre todo, muy enriquecedor. Hay mucho que conocer en este país tan castigado por la violencia. Si regreso algún día tendré todavía muchos lugares por visitar, ¡eso siempre motiva!