Mi retiro de meditación Vipassana en Nepal

El pasado mes de agosto, en pleno viaje alrededor del mundo, coincidió con mi treinta cumpleaños. Quería hacer algo especial, diferente, así que me decidí a vivir una experiencia que llevaba tiempo con ganas de probar: un retiro de meditación. El día 18, en el que cumplía los 30, tenía planeado estar ya en Nepal, así que un mes antes, recuerdo que en la India, hice una sencilla búsqueda en internet y fui a dar con la web oficial de Vipassana, cuyo centro en Katmandú comenzaba un curso de 10 día el 15 de agosto, fecha perfecta. Envié a solicitud y en pocos días me respondieron aceptándome.

campana meditacion

Mi experiencia previa en meditación era nula, iba completamente virgen a este retiro. Busqué algo de información en internet y di con algunas páginas y blogs con definiciones y experiencias, pero los términos y sensaciones son tan abstractos que casi me quedé igual que al principio. Así que hasta que no lo experimentara yo por mí mismo, no iba a saber de qué se trataba el asunto. Fui para allá esperando cualquier cosa de la experiencia, sin saber si acabaría siendo algo positivo o negativo, pero con la seguridad de que saldría de allí sabiendo qué es la meditación y habiendo vivido una experiencia distinta.

Qué es Vipassana

Hay libros y libros sobre Vipassana (pronunciado con acento en la primera “a”), pero en muy resumidas cuentas, esta técnica de meditación es nada menos que la que utilizó el mismísimo Buda para llegar a su Iluminación. De modo que su relación con el budismo es considerable, pese a no ser una técnica enseñada con un fin religioso. Vipassana es una palabra proveniente del sánscrito que significa ver las cosas tal como son. Se practicó en la India desde hace más de dos milenios y medio, aunque con la fuerte irrupción de otras religiones se acabó abandonando. Gracias a que la técnica llegó a exportarse a países vecinos, esta de conservó hasta la actualidad en Myanmar (Birmania), donde los monjes budistas la fueron transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Fue Sr. Goenka, un birmano de origen indio, quien tras haberla aprendido y convertirse en profesor, la trajo de vuelta a la India, impartiendo cursos con mucho éxito entre la población. Poco a poco se fue popularizando en la India y fuera de ella, adquiriendo una dimensión tal hasta el punto de que hoy día existan centros de meditación Vipassana en todo el mundo.

dhamma hall

Desarrollo del curso

El curso de iniciación dura 10 días completos, sin contar la tarde inicial en la que se ingresa en el centro (día 0) ni la última mañana posterior al décimo día, en la cual concluye oficialmente el curso. La disciplina es dura, con normas bastante estrictas en cuanto a horarios y prácticas. Todos los días toca despertarse a las 4 de la mañana y trabajar a técnica hasta las 21:30 que se va a dormir, alternando horas de meditación (hasta 12), descanso/tiempo libre (unas 3), discursos y comidas. La rutina es clara: se medita, se come y se descansa, y así varias veces a lo largo del día con duraciones variadas según la hora (podéis ver los horarios detallados en la foto). Días cargados de actividad en los que, a no ser que te comprometas seriamente en progresar en la técnica, se te pueden hacer muy cuesta arriba. Importante también decir que la última comida seria del día es el almuerzo, a las 11am, por lo que uno acaba el día con algo de hambre, incluso con el te y la fruta de la tarde, aunque con la motivación de llegar al desayuno del día siguiente. El momento más motivador e intelectual del día, el cual se agradece después de tanta meditación, es el discurso Dhamma, en el que Sr. Goenka te guía en el aprendizaje a través de explicaciones y anécdotas.

horarios vipassana

El curso suele ser idéntico allá donde se haga, ya que es impartido a través de reproducciones de audio y video por el recientemente fallecido Sr. Goenka. El lugar variará de un centro a otro, aunque todos suelen tener las mismas facilidades y estar emplazados en lugares tranquilos y silenciosos a las afueras de la ciudad.

meditacion bosque

Suele haber dormitorios, comedores, sala de reproducción de video, espacios al aire libre, celdas individuales de meditación (usadas solo al final del curso) y, el más importante, un salón de meditación donde suele pasarse gran parte del tiempo. Todos estos espacios están divididos entre hombres y mujeres, lo cuales solo coinciden en el salón principal, aunque permaneciendo siempre separados en dos zonas. Aunque también he oído que en los países donde no hay centros los cursos se realizan en hoteles u otras instalaciones. También hay casos en los que se a impartido el curso de Vipassana en cárceles, como las de este documental.

Durante este tiempo hay que seguir una serie de normas budistas, denominadas Sila, que vienen a ser las que induzcan tu cuerpo y mente a un estado óptimo para el aprendizaje de la técnica, para el cual se requiere que el alumno se aísle completamente en sí mismo. La principal y más difícil, a la vez que efectiva, es seguir el denominado silencio noble, que no solo consiste en no hablar, sino también en no mantener absolutamente ningún tipo de comunicación verbal, visual o escrita con las personas presentes en el centro, a excepción de los profesores y sus asistentes, con los que se permite hablar lo justo e indispensable. El resto son más fáciles y, en muchos casos, se sobrentienden al seguir el silencio noble. Tales como no matar a ningún ser vivo, no robar, no realizar actividades sexuales o no tomar sustancias (medicamentos, drogas…) o comer nada fuera de la comida que provee el centro. A estas normas principales se les unen otras a llevar a cabo durante el curso como, por ejemplo, no llevar a cabo prácticas religiosas, no añadir o quitar nada a las instrucciones del profesor, no usar ropa llamativa o sugerente, no realizar yoga u otro tipo de meditación, no leer-escribir y, por supuesto, renunciar a todo tipo de aparato electrónico, los cuales se deben depositar en la consigna del centro nada más entrar, por lo que cosas como escuchar música o comunicarte con el exterior están plenamente prohibidas. Pero no os preocupéis si hacéis el curso ya que las repiten constantemente, así que será difícil que las olvidéis. Aunque hay momentos en los que la gente infringen por accidente, en situaciones tan tontas y espontáneas como ceder el paso o incluso decir alguna cosa para sí mismo en voz alta. Supongo que es normal, pero lo ideal es intentar seguirlas a rajatabla, ya que puedo decir que realmente cumplen plenamente su fin.

instrucciones vipassana

Así, los primeros cuatro días se trabaja una técnica de meditación llamada Anapana necesaria para aprender Vipassana. Esta consiste en observar la respiración (tal como es, sin controlarla en absoluto) en ciertas partes de la nariz y la boca, estrechando la zona aun más cada día. La idea es agudizar tu capacidad de sentir en zonas muy limitadas de tu cuerpo. El cuarto día se denomina día Vipassana. Es entonces cuando se empieza de lleno con el aprendizaje de esta técnica de meditación milenaria. Se va avanzando gradualmente conforme pasan los días, pero básicamente consiste en escanear mentalmente tu cuerpo, parte por parte, observando con plena objetividad cualquier tipo de sensación que se experimente (picor, dolor, cosquilleo…) Todo ello sin sentir que te gusta o que te desagrada, sino observando cada una de ellas con ecuanimidad. Es de esta manera, que uno puede experimentar la naturaleza cambiante, también llamada Anicca, en tu propio cuerpo. La práctica de Vipassana elimina impurezas creadas en nuestro cuerpo y mente a lo largo de nuestra vida al haber sentido apegos o aversiones, lo cual solo conduce a la miseria de los seres humanos. Ese es el camino de la liberación o, como lo llaman ellos, del Dhamma. Todo esta parte tan abstracta, aprendida tras horas de discursos y meditación, es muy difícil de explicar en un párrafo. A mí me pasó cuando leí posts al respecto antes de hacer el curso, hasta que no se hace no se acaba de entender mínimamente. El décimo y último día se aprende una técnica de meditación llamada Metta consistente en repartir los beneficios de Vipassana con tu entorno. A mediodía, se finaliza el silencio noble, lo cual es toda una liberación. Poder hablar por fin con las personas que llevas viendo durante tantos días y, sobre todo, intercambiar experiencias, es uno de los mejores momentos del curso. Aun así, se sigue con las meditaciones hasta la mañana del día siguiente.

pizarra vipassana

Al finalizar este curso de iniciación, se explica que la idea es seguir practicando la técnica durante 2 horas al día (una por la mañana y otra antes de ir a dormir), además de realizar cursos como este anualmente. Los beneficios parecen ser claros entres quienes siguen practicándola: mejoras en el descanso, la concentración, capacidad intelectual, rendimiento en el trabajo, afronte de las vicisitudes de la vida, capacidad de solventar problemas, etc.

Mi experiencia

Aún a día de hoy, 2 meses después de haber finalizado el curso, me es difícil hacer balance general de la experiencia. Sin duda mereció la pena vivirla, ya que me aportó muchas cosas positivas pese a no haber conseguido progresar mucho en la técnica.

El comienzo del curso fue duro, venía de haber estado viajando por la India durante un mes a un ritmo frenético y el cansancio que acumulaba era mucho. Los primeros días me vencía el sueño continuamente, por más que durmiese durante la noche y todos los descansos. Apenas podía concentrarme durante las horas de meditación. El sueño me vencía continuamente. Cuando apenas pude recuperarlo, en torno al tercer día, me sentía ya muy atrasado en la técnica. Cuando al 4º día nos dieron Vipassana, mi capacidad de observar mis sensaciones por todo el cuerpo no era todo lo aguda que debía ser tras 3 días de Anapana. Aun así, viví con emoción todo ese 4º día, ya que era justo el de mi 30 cumpleaños, el 18 de agosto. Fue muy extraño no poder recibir la felicitación de nadie o simplemente poder decirle a mis compañeros que estaba cumpliendo 30 años. Fue diferente, justo lo que buscaba. Al quinto día pensé que no tenía sentido seguir allí sabiendo que no iría a poder avanzar ya en la técnica. Por más que lo intentase, había perdido ya completamente el carro del aprendizaje. Mi mente me traía recuerdos continuamente con los cuales reflexionar e ideas para hacer cosas en el futuro más inmediato, justo lo contrario a la concentración que requería en ese momento. Pensaba también en lo estupendamente bien que estaría disfrutando de las montañas del Himalaya. Hablé con los profesores y les planteé salir del curso. Intentaron convencerme por todos los medios de que no lo hiciese, llegando incluso a ser algo hostiles. Me recordaron que ya nunca más podría hacer el curso en ningún lugar del mundo si lo dejaba a la mitad, aunque en ningún momento me cerraron la puerta si lo que quería era salir. Me aconsejaron tomarme un día de reflexión antes de tomar la decisión, ante lo cual les hice caso. Pasado el día y convencido de querer irme, durante el almuerzo miré la gente a mi alrededor, lo bien que se portaban con nosotros los voluntarios del centro, el resto de alumnos que igual lo estaban pasando mal y mis ganas de poder hablar con ellos al final del curso con la satisfacción mutua de haber conseguido terminarlo… Decidí repentinamente acabarlo hasta el final. ¡Y cuánto me alegro de tal decisión! Nada revelador ocurrió durante los siguientes días, pero la alegría y el sentimiento de liberación que experimenté al final fue increíble. Compartir por fin la experiencia con los compañeros fue algo mágico, por sencillo que parezca. La gran mayoría no progresó demasiado en la técnica, aunque se les veía con más ganas de seguir trabajándola que yo. Otros compañeros avanzaron mucho y dijeron haber sentido las ondas energéticas fluyendo libremente por su cuerpo, tal y como explicaba Sr. Goenka en los discursos.

espacios aire libre vipassana

Pese a no haber podido avanzar tanto, para mí mereció igualmente la pena hacerlo. Aparte de ser una experiencia antropológica y psicológica sin igual, recordaré siempre sensaciones inolvidables como saborear las deliciosas comidas vegetarianas, los increíbles olores de la naturaleza, escuchar los ruidos del amanecer mientras meditaba desde bien temprano, observar todo a mi alrededor, desde los insectos y plantas hasta el resto de alumnos sobrellevando a duras penas el día a día. Por no hablar de la gente estupenda que conocí.

Algunos consejos prácticos

Los consejos que me hubiese dado a mí mismo antes de empezar el curso hubiesen sido prácticamente los mismos que suelen enviarte por e-mail desde el centro, que suelen ser bastante acertados y específicos al lugar en concreto donde os recibirán. Igualmente os los irán dando los profesores a lo largo del curso.

Diría que es muy importante ir con muchas ganas de aprender la técnica. Con determinación total de meditar trabajando la mente y el cuerpo durante 12 horas a lo largo de 10 días, que se dice pronto. Ya que vas a dedicar 10 días de tu vida plenamente a Vipassana, mejor aprovecharlo al 100%, ¿no? Para tal fin, muy importante respetar plenamente todas las normas y seguir las instrucciones de los profesores.

Si podéis, elegid un centro donde el clima sea templado, evitando sobre todo los lugares calurosos, tan incomodos a la hora de meditar y concentrarse. Yo acerté plenamente con el centro Dharmashringa, a las afueras de Katmandú.

meditacion bosque

También que es vital llegar el primer día bien descansado, sin acumular horas de sueño, los primeros días se pasa mucho sueño durante las horas de meditación, haciéndote perder plenamente la concentración. Es crucial empezar bien.

Es probable que os desaniméis en algún momento a lo largo del curso y queráis iros, a mí me pasó y estuve a punto de hacerlo. Os recomiendo muchísimo terminarlo y vivir la experiencia al completo, por poco que sea siempre os aportará algo positivo. Abandonarlo antes de tiempo solo dará un recuerdo negativo e incompleto de la experiencia.

templo vipassana

Por cierto, las fotos las pude realizar solo al finalizar el curso. Llovía mucho y las saqué con el móvil de ahí la mala calidad. Pero ilustran bien los distintos lugares de centro.

Y, por último, señalar que el curso no cuesta dinero, aunque al final se pide una donación completamente voluntaria destinada a la continuación de la actividad de cada centro.

Si habéis decidido hacerlo y tenéis cualquier duda al respecto, podéis contactarme sin problema. Os ayudaré en lo que esté en mi mano. Y si lo habéis hecho, por favor, ¡compartid vuestra experiencia en los comentarios!