Fin de semana en Sofía, Bulgaria

Después de una larga noche en tren desde Bucarest, en la que pude dormir gran parte del viaje ajeno al revuelo que se montó por el robo a una pasajera, llegué a Sofía. Por delante me esperaba un día y medio para explorar la ciudad, ya que mi avión regresaba a Roma apenas al día siguiente por la tarde.

La llegada. Estación de tren

La primera impresión al llegar a la capital búlgara fue la estación de tren, con un interesantísimo acabado decorativo cuyo estilo me es difícil aún definir. Sobrio y futurista, probablemente de la época soviética. Me encantó.

estacion tren sofia

El largo camino a pie hasta el hostal me permitió percatarme de que el grado de desarrollo de la ciudad no tenía el nivel que encontré en Rumanía. Pese a ello, la ciudad ya se me hacía interesante. Igualmente impresionante fue ver la cercanía del monte Vitosha, que casi parecía que estuviese dentro de la mismísima ciudad. No veía el momento de dejar mis cosas en el hostal, el cual recomiendo mucho, y recorrerme la ciudad de punta a punta.

la Catedral de Alejandro Nevski

Así, en las escasas 24 horas que me restaban en Sofía, me dispuse a caminar sin parar, indagar en cada rincón y visitar los principales monumentos. De ellos, me gustó especialmente la Catedral de Alejandro Nevski, especialmente su interior misterioso con cientos de velas prendidas y fieles rezando.

catedral sofia

la iglesia rusa de San Nicolás

Por el camino, tantas otras iglesias ortodoxas con su peculiar combinación de colores de piedra blanca, tejados verdes y cúpulas doradas. Como la iglesia rusa de San Nicolás.

iglesia ortodoxa sofia

El Teatro Nacional Ivan Vazov

O grandes edificios que denotaban un pasado de esplendor, como es el caso del Teatro Nacional Ivan Vazov, que se encuentra en una agradable y gran plaza del centro de la ciudad, muy cerca del Parlamento.

teatro nacional sofia

Parque del Palacio Nacional de la Cultura

Recomendable también el paseo por el parque que circunda al Palacio Nacional de la Cultura, donde conviven parejas de enamorados y skaters. Me llamó mucho la atención el monumento soviético inacabado/en ruinas. A juzgar por el cielo en la foto a continuación pareciera que fuese a caer el diluvio universal, pero no fue así. El tiempo y la temperatura eran ideales.

monumento socialista sofia

Otros lugares de interés

Además, Sofía ofrece lugares inolvidables como la antigua iglesia de San Jorge, la sinagoga y la mezquita, que muestra la confluencia cultural y religiosa tan variada en una ciudad a las puertas de oriente o el mercado comunista y el mercado de las mujeres. Sus asequibles y buenos restaurantes, su vida nocturna en lugares tan encantadores como el Hambara bar, con velas como única fuente de iluminación, o la el peatonal Boulevard Vitosha; unidos a un costo de vida bajo, hacen de Sofía un destino perfecto para un city break en Europa que huye de las clásicas escapadas a ciudades el oeste. Una capital balcánica en transición entre lo oriental y lo occidental, entre el comunismo y el capitalismo. No dejo de recomendarla a aquellos y aquellas que busquen algo diferente dentro de Europa.