Tailandia desde Bangkok hasta las islas del sur

Durante mi viaje alrededor del mundo quise prestar especial atención a Indochina. Dediqué un total de 3 meses para visitar todos los países de la península, de los cuales 21 días los pasé en Tailandia.

Bangkok fue mi puerta de entrada. Llegué en un vuelo nocturno desde Calcuta tras más de 2 meses entre India y Nepal. El shock fue brutal, todo en la capital tailandesa me parecía moderno, limpio y hasta ordenado. Una impresión bien diferente de la de quien llega directamente desde Europa.

Como había dedicado un buen tiempo a explorar el interior de Indochina en Laos y Myanmar y tampoco andaba muy sobrado de tiempo, decidí dejar el norte de Tailandia para una ocasión futura en la que vuelva, ya que es un país que siempre queda de paso por esta zona de Asia. De modo que, rumbo a la frontera con Malasia, cruce en autostop todo el sur de Tailandia parando en alguna de las islas en busca de buceo, paisajes de postal y playas paradisíacas. Os cuento en detalle a continuación.

phi phi island

3 visitas a Bangkok

Efectivamente tres veces estuve de paso por Bangkok, ya que además de ser la ciudad que mejor conecta las diferentes rutas aéreas y terrestres de toda Indochina, también cuenta con todas las embajadas de los países vecinos para poder sacar los visados.

En la primera ocasión me quedé unos 10 días planificando mi ruta y sacándome los visados de Vietnam y Myanmar (en el resto de países se obtienen on arrival). Los trámites fueron bastante sencillos, casi no me pidieron documentos más allá del pasaporte, las fotos y el formulario. En el caso de Vietnam el costo fue de 60 euros, el más caro de todo el Sudeste Asiático, y en la embajada de Myanmar el pago fue de unos 22 euros al cambio. En ambos casos la espera fue de un par de días.

La particularidad de esta primera vez en Bangkok fue haberme hospedado en casa de 5 couchsurfers diferentes, lo cual me permitió vivir la ciudad desde una perspectiva bastante local. Dos de ellos eran extranjeros que vivían desde hace año en la ciudad, un alemán informático bastante excéntrico y una canadiense profesora de inglés que vivía en pleno centro de Bangkok. Los otros tres eran tailandeses: una chica muy tranquila que vivía con sus padres en una casa de bambú en un canal de los suburbios de la ciudad y las otras eran dos amigas muy divertidas que me hospedaron en sus respectivos estudios. Todas grandes experiencias que hicieron que mi visita a Bangkok mereciese verdaderamente la pena.

khaosan road

La segunda visita fue relámpago, tan solo estuve una noche. Mes y medio después llegaba desde Camboya en bus, tras haber visitado también Laos y Vietnam, y me iba en avión a Myanmar. La tercera y última vez, llegando desde Myanmar, paré dos noches y un día para terminar de resolver pendientes y terminar de visitarla. Fue entonces cuando comenzó mi ruta por el sur del país.

Bangkok es una ciudad monstruosamente grande y traficada donde la movilidad es un serio problema. Aconsejo usar el metro y metro aéreo siempre que os sea posible. El barco también suele se muy socorrido y además muestra la cara de la ciudad más pintoresca con cientos de humildes hogares que se asoman a los canales.

Tailandia es muy grande y con muchos lugares fantásticos que ver. Como además iréis con el tiempo limitado, os aconsejo sinceramente no dedicar más de dos días a la capital. Con que os toméis una cerveza por la noche en Khaosan, hagáis un recorrido en barco por el río (en ferry de transporte local, no el turístico que hace el mismo recorrido y cobre diez veces más) y visitéis algún templo como el Wat Saket, ya os habréis llevado una impresión general de la ciudad.

bangkok

Ah, y si queréis hacer alguna comprilla, Bangkok es el lugar. Si sabéis regatear, en ningún sitio encontraréis precios mejores que en la capital. Un buen lugar para ello es el mercado de Chatuchak, abierto los fines de semana. Aunque hay muchos más. Para temas de electrónica, que se suelen encontrar cosas muy baratas pero sin garantía internacional (mercado gris), os aconsejo ir al inmenso centro comercial MBK. Eso sí, ojo con las copias, sobre todo en móviles y tablets. Yo me compre un objetivo para la cámara y después de varios meses me sigue yendo muy bien.

Y por último, aprovechad en Bangkok para haceros un buen masaje tailandés. Es toda una experiencia. Son de los mejores y más baratos de todo el país. Si tenéis oportunidad pedidle recomendación a algún local, seguro os manda a alguno auténtico donde solo van tailandeses. Evitad los de zonas turísticas como Khaosan, el sablazo está asegurado y, si me apuras, incluso dudo que sea de calidad.

Islas del sur

Tailandia tiene prácticamente una isla para cada tipo de turista. Son muchas y, aunque casi todas muy turísticas, responden a perfiles muy diversos. En la pare del golfo de Tailandia (costa este), Ko Tao es perfecta para quien quiere iniciarse en el mundo del buceo, Ko Pha-Nngan es la isla de la fiesta con sus famosas full moon parties y de Ko Samui se dice que es la isla de quienes van de luna de miel. En el mar de Andamán (costa oeste), las Similian parecen ofrecer las mejores inmersiones submarinas, Phuket es la más turística de todo el país, las Ko Phi Phi son las que tienen las playas más espectaculares, Ko Lanta es perfecta para quienes prefieren un ambiente más relajado y Ko Lipe, al estar más alejada del circuito turístico clásico, es de las más genuinas. Y estas son solo unas pocas de los cientos que hay en todo el país.

playa ko phi phi

A todas se puede acceder en ferry desde los puertos peninsulares situados frente a las respectivas islas, a los que se llega sin problemas por carretera o en tren. No es necesario coger avión si quiere hacerse de un modo económico.

Por supuesto, en los 10 días que me quedaban en Tailandia no me dio tiempo a visitarlas todas. A continuación os cuento cual fue mi selección.

Ko Tao

Mi primera al salir de la capital fue Koh Tao. Aquí paré 3 días para iniciarme en el mundo del submarinismo sacándome el título de Open Water. Es nada menos que el lugar del mundo donde más barato sale, además de tener puntos de buceo de primera categoría. Lo cuento con más detalle en el post: Iniciación en el buceo: el Open Water en Ko Tao.

Si lo tuyo no es el buceo, igualmente cuenta con playas estupendas como la de la foto a continuación. El ambiente nocturno, para quienes refieran la fiesta, también es animado. Eso sí, sobre todo a las chicas, les aconsejo ir siempre acompañadas en los desplazamientos nocturno, ya que últimamente se han dado algunos asaltos violentos.

playa koh tao

La manera más barata de llegar es en el ferry nocturno que parte desde Chumphon. El billete vale 400 bahts (menos de 10 euros), pero cuentan con literas donde se duerme estupendamente. Si se va (o viene) dirección al sur, un barco de las mismas características cubre la ruta con el puerto de Surat Thani. Este, al ser un trayecto más largo, cuesta 500 bahts. Yo cogí el primero a la ida viniendo desde Bangkok y el segundo a la vuelta prosiguiendo hacia el sur rumbo a Krabi, desde donde tomé otro barco hasta Railay.

Railay

Railay, ya en la cosa del mar de Andamán, está en la península pero, al estar conectado solamente por vía marítima, es prácticamente como si fuese una isla. Sus montañas cársticas, que sirven de inigualable telón de fondo a unas preciosas playas de aguas de color seda esmeralda, tienen fama mundial en el mundo de la escalada.

escalada railay

El lugar está plagado de turistas, pero aun así merece la pena pasar al menos un día aquí. El lugar tiene varias playas, la más barata es Hat Ton Sai, aunque cuando sube la marea queda bastante incomunicada del resto. En cambio, yo conseguí alojamiento y comida barata en la parte más apartada de Hat Rai Leh East.

La mejor playa, aunque repleta de gente, es Hat Phra Nang. Para nadar está muy bien, aunque intenté hacer algo de snorkel pero la visibilidad era nefasta.

playa islote railay

A mitad de camino a esta última playa, hay un empinadísimo sendero que conduce a un mirador y una pequeña laguna. La subida hasta el mirador es desafiante pero se con buen calzado y algo de prudencia se hace sin problemas, las vistas son un espectáculo como podéis ver en la foto a continuación. El camino que baja desde el mirador hasta la laguna es otra historia. Los dos primeros tercios del camino son del mismo nivel que la subida al mirador, pero el último tramo es de auténtica escalada con paredes de varios metros. Aun así, merece la pena bajar hasta la parte difícil ya que el camino hasta allí es de película. Llegados al inicio de la primera pared se alcanza a ver parte de la laguna.

railay

Aunque no lo hice, parece que el tour de un día en barca a las cercanas 4 islands merece la pena. Mi siguiente destino fueron las islas Phi Phi, a las que solo se puede llegar en un barco ligero que puede cogerse en Railay. El pasaje me costó unos 8,50 euros al cambio. En Railay también hay una cueva, pero no la visité.

Las islas Phi Phi

No conozco todas las islas de Tailandia pero me atrevería a decir que son las más espectaculares de todas. En este conjunto de pequeñas islas encontraréis nada menos que esas playas paradisíacas que uno alguna vez puso como fondo de escritorio en su ordenador del trabajo. Por desgracia, el lugar está masificado de turismo. No seréis los únicos en ningún lugar ni momento, os lo aseguro.

isla bambu koh phi phi

Si buscáis alojamiento barato basta con que os alejéis del puerto en dirección nordeste, por la zona donde se sube al viewpoint. Ko Phi Phi Don, la isla principal, tiene un par de playas decentes, Ao Lo Dalam y Hat Yao, y un viewpoint desde donde divisar el resto de islas al atardecer. El meollo está en el resto de este pequeño archipiélago. Hay muchos tours en barca para visitar estas islas durante todo un día, os lo recomiendo muchísimo. El snorkel es buenísimo y las playas son increíbles, especialmente las de Bamboo Island. Como guinda al pastel, se visita Maya Beach en la maravillosa isla Koh Phi Phi Leh. Se trata de la playa de la famosa película de Leonardo di Caprio “La Playa”. Si no fuese porque hay cientos de turistas y decenas de barcos en esta pequeña playa, podría ser una de las playas más insólitas y preciosas del mundo. Seguro que hace unas pocas décadas lo fue, afortunados quienes la pudieron disfrutar entonces.

isla pelicula la playa

Ko Lanta

La última isla que visité fue Ko Lanta. No pasé mucho tiempo porque andaba ya con el tiempo justo para pasar una semana en Malasia antes de volar a Indonesia desde Singapur. Pude conocer tan solo la costa central de la isla, que no es nada espectacular, pero escuché que en la parte sur hay muy buenas playas. Fue la más tranquila de todas las islas que visité. Y, como no, tampoco faltó un bonito atardecer.

atardecer koh lanta

Desde Ko Lanta bajé hasta George Town, en Malasia, en lo que fue un intensísimo y largo día de autostop. Fue duro pero lo logré. Me gustó mucho conocer la zona sur del país de esta manera, saltando del coche de un local al de otro.

autostop tailandia

Para concluir este post sobre Tailandia solo diré que pese a ser un país precioso, no es ni de lejos el que mejores sensaciones me ha transmitido en mi paso por el Sudeste Asiático. Creo que el turismo masivo y todo lo negativo que le acompaña es gran causa de ello. Sin embargo, destacaré algunas cosas: Su excelente gastronomía, con platos riquísimos en cualquier esquina. Siempre con sabores que sorprenden, mezclas acertadas de gustos y mucha frescura en sus ingredientes. El plato por excelencia es el pad thai. Otra de las cosas que me sorprendió positivamente es la facilidad para hacer autostop. No hay mejor país en el mundo para hacerlo. Las carreteras se prestan, los tiempos de espera no superan casi nunca los 5 minutos y la gente es amable a más no poder. Os animo muchísimo a hacerlo. Por último, resaltar también la fuerte presencia cultural de la tradición religiosa budista, bastante estética en todos sus sentidos.

Como decía al principio, seguramente algún día futuro vuelva estar de paso por Tailandia y, aprovechando para conocer el norte y alguna que otra isla que me haya quedado en el tintero, acabe encantándome un poco más.