Transilvania, la Rumanía profunda

Tras la fugaz noche de paso por Bucarest, llego a una de las ciudades más importantes de Transilvania: Sibiu, donde se realizaría el encuentro del proyecto de la Unión Europea CHARTS (Culture & Heritage Added -Value to Regional Policies for Tourism Sustainability), al que acudí junto a dos compañeros en representación del LABPATC de la Universidad de Barcelona, con el cual colaboro a distancia.

Sibiu

Esta histórica ciudad, Sibiu, fue Capital Europea de la Cultura en 2007. Junto a Brasov, representa la cara más elegante y moderna de Transilvania, con un orden y refinamiento al más alto nivel de cualquier ciudad mediana de Europa. 

casas Sibiu

sibiu noche

Biertan

Pero la parte más interesante de este congreso, así como de todo el viaje por Rumanía y Bulgaria, fue la visita por la Transilvania profunda en una ruta que nos llevaría por espectaculares lugares entre las ciudades de Biertan y Mosna, a unas decenas de kilómetros al norte de Sibiu. En Biertan visitamos una increíble iglesia fortificada que rezumaba historia por sus murallas, muy típicas en la zona. No es para menos que esté inscrita en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Igualmente asombrosas eran las vistas desde las torres de la fortificación, desde donde se gozan de panorámicas de un pueblo tradicionalmente rural como pocos quedan en el continente europeo.

torre transilvania

Transilvania pueblo

Mosna

Proseguimos este tour con la visita a Mosna y su singular Eco Museo, que cuenta con la participación de la gran mayoría de agentes y habitantes del pueblo. En él pueden visitarse desde una casa dedicada al cazador hasta un antiguo horno de pan, pasando por una iglesia, una escuela infantil, una bodega casera o una casa de apicultura. Sencillamente increíble, sobre todo por la entrega y hospitalidad de su gente, humilde y generosa como pocas. ¡Chapó por los rumanos!

castillo transilvania

lavadora ciervo museobarbacoa rumana

familia rumana

Castillo de Bran

Finalizando la visita a Transilvania, ya por cuenta propia camino de Bucarest para coger el tren a Sofía, parada obligatoria en el que es el emblema de Rumanía: el Castillo de Bran. Muchos lo relacionan con el famoso Vlad Tepes, también conocido como el príncipe empalador, en quien Bram Stoker se inspiró para escribir “El Conde Drácula”. Pero todo parece indicar que  el “supuesto” vampiro nunca vivió allí, y que el tétrico castillo, con historia propia muy vínculada a la realeza rumana, solo sirvió de inspiración para el autor. Si bien no es el lugar más especial de Transilvania, merece la pena su visita, además de por su imponente belleza, porque se encuentra entrando en la región, a pocos kilómetros de Brasov.

Castillo Bran Dracula
Transilvania, hacía mucho tiempo que Europa no me sorprendía de esta manera. Si quieren conocer, ya no la Rumanía, sino la Europa profunda, vengan a Transilvania. Yo, desde luego, ¡volveré!