Trujillo, entre moches y chimúes

Trujillo, esta mediana ciudad de 700 mil habitantes (la tercera más grande del país), situada en la costa norte del Perú, significa mucho para mí, ya que fue el primer lugar en el que viví fuera de mi ciudad natal. Fueron tan solo dos meses del verano del 2004, en los que realicé unas prácticas gracias a una beca de intercambio universitario, pero a mis 19 años fue un período largo e intenso en el que descubrí muchas cosas y en el que despertó por completo mi naturaleza aventurera y viajera; viva hasta el día de hoy.

Plaza de Armas de Trujillo

Trujillo

Trujillo fue fundada en 1535 por el conquistador español Francisco Pizarro, quien le puso el mismo nombre que su Trujillo natal, en Extremadura. La ciudad en sí no tiene muchos atractivos que visitar, si bien es una ciudad amable y en la cual se como muy extraordinariamente bien, como en todo Perú. Jamás podré olvidar los ceviches, papas rellenas, anticuchos, papas a la huancaina o tamales que podían encontrar a la vuelta de cualquier esquina. Sin embargo, en los alrededores de la ciudad son varios los sitios de interés.

Huacas del Sol y de la Luna

El primero de ellos es el complejo arqueológico de las Huacas del Sol y de la Luna, en las cuales excavé gracias a estas prácticas universitarias. Se encuentra a tan solo unos kilómetros al sur de la ciudad y se trata de la antigua capital religiosa y administrativa de la civilización Moche, quienes habitaron los desérticos valles del norte antes de la llegada del imperio Inca. Destacaron por sus capacidades pesqueras, de ingeniería hidráulica y ceramista.  La iconografía de sus obras es de primer nivel artístico. En el yacimiento se puede visitar la Huaca de la Luna, una pirámide formada por templos superpuestos donde se realizaban ceremonias de sacrificios humanos en honor al dios degollador Ai Apaec. En el interior se pueden ver frisos y murales con relieves policromados que representan estos ritos.

Huaca de la luna y del sol copia

Chan Chan

A pocos kilómetros al norte de la ciudad se encuentra Chan Chan, una inmensa ciudad de adobe que fue la capital de la civilización Chimú, también preincaica pero posterior a la Moche. Este yacimiento, en la Lista de Patrimonio de la Humanidad,  es de gran importancia histórica y, desde luego, merece la pena dedicarle una mañana para perderse entre sus largos muros, en gran parte reconstruidos.

Chan Chan

Huanchaco

Aprovechando la visita a Chan Chan, hacia el norte nos encontramos con la pequeña localidad costera de Huanchaco, principal centro de ocio de los habitantes de Trujillo. Sus playas son famosas entre surferos y en ellas encontramos los famosos caballitos de totora, usados ya por moches y chimúes, que son pequeñas embarcaciones hechas de juncos comúnmente usadas para pescar. En la foto a continuación pueden verse 3 de ellos en otra playa del norte del país, cercana a la Huaca del Brujo.

caballitos de totora

En definitiva, una zona del país que pocos visitan cuando viajan por Perú pero que ofrece muchas cosas interesantes y alternativas a la clásica ruta inca del sur del país.