El Valle de los Reyes en Egipto

Sin duda, la parte más impresionante de todo el viaje a nivel arqueológico, que, al fin y al cabo, fue lo que más buscaba en este viaje. Los sitios arqueológicos del antiguo Egipto no defraudaron, fue claramente lo que hizo a este, un viaje especial.

Colosos de Memnón

Ya saliendo de Lúxor, crucé a la orilla oeste del Nilo en una barca de transporte público que me costó unas pocas libras egipcias. Allí cogí un taxi que me acercó a la zona de la Necrópolis y los templos circundantes, que distaban algunos kilómetros. Uno sabe que ha llegado al lugar cuando al final de la carretera se encuentra a los Colosos de Memnón, tras los cuales se levantan las colinas donde yacen las tumbas faraónicas del Valle de los Reyes.

colosos memnon

Ramesseum

Continuando hacia el norte, inmediatamente después de los colosos, nos encontramos con uno de los yacimientos más románticos, a la vez que fotogénicos, de la zona: el Ramesseum.

templo de ramses

ramesseum

Hatshepsut

Continuando hacia el norte antes de continuar por la carretera que conduce al Valle de los Reyes, nos encontramos con Deir el-Bahari y el majestuoso templo de Hatshepsut.

excursion valle de los reyes

Medinet Habu

En el extremo sur del conjunto arqueológico se encuentra un de los templos que más impresiona por el alto nivel de conservación de sus relieves y pinturas, que siguen reluciendo milenios después. Hablamos de Medinet Habu, que también emociona por sus altísimas columnatas, muros y puertas. Esta fue la mejor manera posible de ponerle la guinda al pastel del Egipto arqueológico en este viaje.

relieve medinet habu

columnata medinet habu

techo medinet habu

Tumbas faraónicas

También visité las tumbas del Valle de los Reyes. En el cual se puede acceder a 3 de entre un buen numero de tumbas abiertas al público. Excepto a la de Tutankamon, en la que hay que pagar un billete extra. Me dijeron que no merece la pena, ya que es una tumba pequeña y con poca decoración, cuyo valor está en el tesoro hallado, hoy en el Museo de El Cairo.

Tras regresar a Lúxor proseguí el viaje en tren hacia el norte en dirección a Alejandría.