Qué ver en un primer viaje a Indonesia

Indonesia era uno de los destinos más esperados por el Sudeste Asiático durante mi viaje alrededor del mundo. La idea de perderme por aquellos mares saltando en barco de una isla a otra en busca de parajes singulares, me atraía muchísimo. A sabiendas de que los desplazamientos serían lentos y el número de islas a elegir sería casi infinito, planeé una estancia total de unos 40 días. Durante ese mes recorrí por tierra y mar los 2.000 kilómetros que separan Yogyakarta, en el centro de la isla de Java, de Maumere, en el este de Flores, desde donde cogí el único vuelo interno en Indonesia para hacer escala en Bali y volar a Filipinas.

itinerario indonesia

De este modo, recorrí el centro y este de Java, Bali, Lombok, las Gili, Sumbawa y Flores. Digamos que la parte central del país, una versión amplia del itinerario clásico que suelen realizar quienes vienen a Indonesia por un mes. Pero, vayamos paso por paso, o, más bien, isla por isla.

isla desierta

Los templos de Java central

Java es la isla más poblada del mundo, tal cual. Todo está más congestionado de gente, tráfico y contaminación que el resto del país. Aquí está la capital, Jakarta (al oeste) y se concentra casi la totalidad de la industria indonesia. Sin embargo, la gente es mucho más amable que en las vecinas Bali y Lombok, es donde mejor se come y, además, hay lugares únicos que no pueden faltar en una visita a Indonesia.

Parada obligatoria en Yogyakarta de un par de días para visitar los grandes templos de la zona y aprovechar para conocer la ciudad, que es un buen ejemplo de ciudad javanesa. El centro está en la calle Malioboro, repleta de puestos callejeros con comidas y souvenirs. ¡Ah! Y si os invitan a una exposición de artistas nacionales que está a punto de clausurarse, ni caso, es el timo local para venderte cualquier artesanía a precio de oro. Veréis como os vendrán con esa historia en repetidas ocasiones. No os perdáis el palacio del sultán y los preciosos edificios de alrededor, especialmente la mezquita subterránea. Los encontraréis al sur de la Malioboro Street.

mezquita subterranea

Hay dos sitios arqueológicos de renombre a unas decenas de kilómetros al norte de la ciudad. A ambos puede llegarse con transporte público, pero si se quieren hacer los dos en un solo día de este modo, iréis un poco justos. Todo hay que decirlo, las entradas son totalmente desproporcionadas, de unos 14 euros al cambio (7 con carnet de estudiante).

Uno es Borobudur, nada menos que el templo budista más grande del mundo. Una gran estupa achatada repleta de relieves y cubierta de numerosas estructuras con forma de campana. Un clásico de este lugar son los cientos de estudiantes que cada día la visitan y que no se cortarán un pelo en querer practicar inglés y tomarse fotos contigo. Recordad que una vez que le digáis que sí a uno, se abrirá una veda en la que no verás fin. Es gracioso hasta que pasas media hora así sin haber visto nada del monumento xD.

estudiantes borodurur

El otro gran sitio arqueológico, en este caso hinduista, es Prambanan. Si habéis estado ya en India o, sobre todo, si habéis visitado Angkor Wat en Camboya, estos templos no os dirán mucho. En ese caso, si vais justos de presupuesto o tiempo, no haréis mal en saltároslo. Si nunca habéis visto un templo hinduista, seguro os gustará.

Los volcanes de Java oriental

Rumbo al este, camino del Bromo. Estuve de paso por un par de ciudades poco turísticas. Una es Surakarta, también conocida como Solo, la cual recomiendo bastante. Es totalmente auténtica y cuenta con un par de barrios y un palacio bastante bonito. Allí, justo al sur del Keraton, hay una plaza con puestos de comida. En uno de ellos probé la sangre y carne de cobra, que parece ser típica de Java y, en concreto, de este lugar. ¡La recomiendo! Aunque, por suerte, la gastronomía indonesia es muchísimo más amplia y con platos riquísimos.

comida indonesia

Además, en esta ciudad hay un alojamiento con habitaciones a 100.000 rupias (6,5 euros), con un nivel de hotel de varias estrellas. Sin duda el mejor hostal en el que he estado en los 8 meses de viaje que llevo. Se llama Cakra Homestay.

El siguiente destino fue el volcán Bromo, al cual subí desde Malang y baje, por el lado oriental, hasta Probolinggo. El amanecer sobre el gigantesco cráter del volcán, pese a las abundantes nubes, fue inolvidable.

monte bromo

Pero la experiencia volcánica más auténtica que he vivido jamás fue en el Kawah Ijen, en el extremo este de la isla de Java. Aquí pude meterme de lleno en la caldera con los mineros que, en condiciones infrahumanas, extraen el azufre desde el interior. Por no hablar de los fuegos azules en mitad de la noche o la panorámica vista del cráter con un lago turquesa de aguas ácidas que podrían acabar con la vida de cualquier ser vivo.

crater ijen

Sobre estos dos volcanes y sobre cómo visitarlos por vuestra cuenta hablo en el post:Los principales volcanes de Indonesia por mi cuenta“.

Bali y el buen gusto

Bali es la más visitada de las 18.300 islas que tiene Indonesia. Pero bajo mi punto de vista, no es ni de lejos la que más cosas interesantes tiene. La isla, que se particulariza por ser hinduista, tiene playas decentes para el surf y el buceo, algunas rutas de trekking y bonitos templos. Pero lo que la hace especial es una cierta cultura del buen gusto, siempre presente en los más nimios detalles, para el deleite de los 5 sentidos. Ese es el gran atractivo de Bali. Lo cual se traduce en gustosas comidas, agradables aromas, masajes balineses, músicas relajantes y decoración delicada en cualquier rincón de la isla. Más allá de eso, que no digo que sea poco, la isla es bastante modesta en comparación con otras muchas del país.

decoracion ubud bali

Aconsejo evitar Kuta Beach en lo posible, a menos que se sea un apasionado del surf. Es la localidad más artificialmente turístico de Indonesia y casi de todo el Sudeste Asiático. Ubud es un pueblo relativamente tranquilo rodeado de plantaciones de arroz que pueden recorrerse a pie. El lugar es el que mejor sintetiza todo este cuidado por el buen gusto del que hablaba. Pese a que no deja de ser un producto bastante turístico, como casi todo en la isla, merece la pena parar por allí algún día en busca de un poco de relax. Por último fui a la Amed, en la costa norte, mucho más auténtica que el sur. Las playas no son espectaculares pero tienen buen snorkel, incluido un pecio japonés. Por supuesto, también hay muchos centros con los que bucear. Pero mejor reservar esas inmersiones para otras islas de las que os hablaré más adelante.

Lombok y la subida al Rinjani

Lombok es la siguiente isla hacia el este. Son todavía bastante frecuentadas por el volcán Rinjani y las pequeñas islas Gili, que están frente a sus costas. Pero es justo ahí que se delimita la frontera entre la Indonesia del turismo masivo y la que no vive del dinero que dejan sus visitantes. La capital es Mataram, en la que no hay absolutamente nada. Tan solo un imponente centro cultural islámico en construcción que representa la hegemonía de esta religión en un país que cuenta con la comunidad musulmana más grande de todo el mundo. Solo paré allí para sacarme la ampliación de visado, ya que con el que me dieron on arrival solo podía estar 30 días en el país y aún me quedaban otros 10. En esta oficina de inmigración es mucho más sencillo el trámite que en Bali. La ampliación, que te permite otro mes de estancia, vale unos 30 euros, la misma cantidad que se paga por la visa on arrival.

mezquita mataram

La gran atracción en Lombok es la subida del volcán Rinjani. Pero, por culpa de la temporada de lluvias, acabó siendo el gran chasco de mi visita a Indonesia, ya que tras más de 8 horas de subida nocturna hasta el borde del cráter, las nubes no me permitieron ver absolutamente nada. Lo cuento también con más detalle en el post:Los principales volcanes de Indonesia por mi cuenta“.

También me hablaron muy bien de las playas del sur, en torno a Kuta Lombok. Muchos coincidieron en recomendármelas, aunque no tuve ocasión de parar. Creo que sí deben estar bastante bien. Si habéis estado, no dudéis en dejar un comentario con vuestra opinión y recomendaciones.

Las famosas islas Gili

Frente a la costa noroeste de Lombok, perpendicularmente enfiladas, se encuentran la tres islas Gili. Todas ellas redondas y casi de la misma extensión, muy parecidas en lo paisajístico pero con ambientes muy diferentes.

Tuve tiempo para conocer las tres y os puedo decir que Gili Trawangan, la más grande y exterior, es la más masificada, peor también la que ofrece más facilidades. Tiene un buen mercado nocturno para comer pescado, un viewpoint desde donde se ven las otras Gili y está conectada por barcos rápidos con Bali, aunque son bastante caros. La manera más barata es siempre a través de Lombok con el ferry lento (5 horas) desde/a Padang Bai en Bali.

Gili Meno, mi preferida, es la más pequeña y central, de ambiente muy relajado y con estrechas playas de arena blanca y aguas turquesas donde bañarse y hacer snorkel. Cuenta con menos facilidades pero con sitios baratos donde comer y dormir. No te hará falta nada más.

gili meno

Por último, la más cercana a Lombok es Gili Air. Solo fui a comer y hacer snorkel en un tour en barco que cogí desde Gili Trawangan, el cual vale unos 6 euros al cambio y no está nada mal para el precio. No pude ver mucho de la isla, pero se dice que es una mezcla entre las dos anteriores.

Cruzando Sumbawa, la isla ignorada

En esta alargada y poco turística isla de la provincia de Nusa Tengara solo estuve de paso, por desgracia. Hay una isla con muy buen snorkel en el norte, Pulau Moyo, pero es muy caro llegar por tu cuenta y estando solo. Y en el sureste está Lakey beach, toda una meca mundial del surf. Pero como tenía mucho que ver en Flores, mi destino final, preferí dejarlo para otra ocasión.

Las agencias ofrecen este trayecto entre Lombok y Labuan Bajo ya organizado, de modo que te montas en un autobús y no tienes que preocuparte de nada hasta el destino, solo de cambiar un par de veces de bus y ferry. Pero si, como a mí, os va la aventura y queréis ahorraros unos euros, podéis ir haciéndolo tramo a tramo pagando los transportes de manera independiente y alternándolo con autostop (sin no se tiene mucha prisa). Yo lo hice todo de un tirón desde Mataram a Labuan Bajo en unas 30 horas sin parar, lo mismo que en el organizado por la agencia. Cuatro buses y dos ferries con escalas en Labuhan Lombok, Poto Tano, Sumbawa Besar, Bima y Sape, todos puerto o ciudades importantes. Me acabó costando unos 25 euros en total, un 30% más barato que con la agencia. Vean ustedes.

En temporada seca también hay un crucero desde Lombok hasta Flores que durante varios días va parando en distintos puntos de las islas por las que pasa. Sale un poco caro, unos 130 euros al cambio, pero el precio es razonable para todo lo que ofrece.

Llegada a Flores: Buceo y dragones en Komodo desde Labuhan Bajo

Justo antes de llegar a Flores, aunque el punto perfecto para visitarlas es desde Labuhan Bajo, está el Parque Nacional de Komodo, conformado por estas dos islas y otras tantas. La principal atracción, por lo que son reconocidas en todo el mundo, son los famosos dragones de Komodo. Los lagartos más grandes del mundo. Se pueden visitar tanto en la isla de Komodo como en Rinca, donde fui a verlos yo. No sé qué tal esté la visita en Komodo, pero en Rinca, que es la más cercana y económicamente accesible en barco, la visita no cumplió mis expectativas. Se pueden hacer tres recorrido de hasta una hora por la isla, siempre obligado a ir acompañado por un ranger armado con un palo de dos puntas que utilizaría en caso de un ataque. En este recorrido no vi absolutamente ningún animal, supuestamente por ser época de lluvias. Pude ver a un grupo de dragones adultos alrededor de la cocina de los empleados del parque, supuestamente atraídos por el olor, aunque creo que los alimentan para asegurarse de tener ejemplares que enseñar a los turistas. Aunque ellos lo niegan. No fue el tipo de acercamiento que imaginé, pero al menos no me fui sin verlos.

dragon komodo

Pero el verdadero sentido, si me apuráis, de venir a este parque no está en la superficie, sino en sus fondos marinos. No exagero al decir que aquí se pueden hacer algunas de las inmersiones más espectaculares del mundo. Inmensas paredes y reefs de coral, fauna marina en cantidades y diversidad inimaginables y buceos con fuertes corrientes solo aptos para valientes. No pude resistirme a darme el lujo de hacer unas cuantas inmersiones, así que aproveché para sacarme el Advanced. Si decidís bucear por allí os recomiendo los centros de buceo Manta Rhei y Flores Diving Centre. Los mejores puntos de buceo son Manta Point (en temporada de manta rayas), Batu Balong y los puntos del norte de Komodo como Castle y Crystal Rock. Pero todos son absolutamente increíbles. Eso sí, hay que tener mucho ojo con las corrientes, son realmente fuertes y peligrosas.

mawan

La única mala noticia, aparte de los vientos que en esa época del año (enero-marzo) imposibilitan el buceo la zona norte, la mejor, es que justo unos días antes de llegar, a principio de 2015, subieron brutalmente los precios del parque. De los 6 euros al cambio que costaba la entrada de 3 días al parque, la subieron a 9 euros diarios (12 en fines de semana). Un auténtico abuso. Si queréis bucear y ver los dragones, conviene hacerlo todo en un día. Todos los centros ofrecen tours de un día con dos inmersiones y visita a Rinca.

manta

Como decía, el punto base para hacer todas esta visitas es Labuhan Bajo, una pequeña y cómoda ciudad portuaria con una bonita bahía pesquera, pero sin playa. No dejéis de cenar a la zona de puestos callejeros donde hacen pescado fresco a la brasa muy barato. Si sigues la calle principal rumbo al norte, después de pasar el puerto la calle gira a la derecha al topar con el muelle. Allí mismo encontraréis todos los puestos.

Los alrededores de Bajawa

Ya adentrándonos en Flores rumbo al este la primera localidad es Ruteng donde algunos se quedan algún día para visitar cascadas, plantaciones de arroz con forma de telarañas o incluso la cueva donde se descubrió el famoso homo floresiensis. Aunque, por falta de tiempo, yo fui directamente a Bajawa, una pequeña localidad de población mayoritariamente cristiana y clima fresco que tiene sus principales puntos de interés en los alrededores. Unas decenas de kilómetros rumbo al sur, en dirección al volcán Gunung Inerie, hay numerosos poblados en los que viven las etnias Ngada.

Las más populares son Bena, Bela y Wowo, aunque también se dice que son las más turísticas. Yo dediqué un día a visitar estas etnias pero centrándome en un solo poblado que en ese momento estaban de celebración: Langa. No es ni de lejos el más bonito, pero compartir la festividad con todas las familias ngada que allí se reunían valió mucho más que el resto de visitas. Informaos en Bajawa de si hay alguna celebración durante los días que estéis por allí, merece mucho la pena. También hay unas aguas termales cerca de Wowo que merecen un alto en el camino. La comunicación en transporte público entre estos poblados y Bajawa es escasísima, conviene alquilar una moto o, como hice yo, hacer autostop.

ngada

El segundo atractivo de Bajawa se encuentra unos 10 kilómetros al norte. Se trata del Wawo Muda, un novísimo volcán que hace apenas 15 años formó con su actividad una conjunto de lagos (solo visibles en época de lluvia) de diferentes colores. Personalmente, quizá porque los lagos no estaban en su máximo esplendor, la visita no me mereció mucho la pena, aunque sí disfruté mucho la caminata hasta el lugar, con fabulosas vistas del Gunung Inerie y Bajawa.

Los lagos del volcán Kelimutu

Este volcán es una de las joyas de Flores. Sus espectaculares, ahora sí, lagos de colores formados por el agua de lluvia que queda atrapada en los cráteres del volcán, son todo un emblema en la isla.

kelimutu

Lo cuento, como ya sabéis, al detalle en el post:Los principales volcanes de Indonesia por mi cuenta“.

La playa paradisíaca de Waiterang, al este de Maumere

Mi última parada en Flores e Indonesia, fue Waiterang, una zona de playa 25 km al este de la insípida ciudad portuaria de Maumere. No esperéis las playas más espectaculares del país, ni siquiera los arrecifes que se dice que tenían antes del maremoto del año 92. Aun así, el lugar posee cierta magia; una tranquilidad y sensación de lejanía abrumadora. Casi no encontraréis turistas y podréis disfrutar de la playa para vosotros solos. No dejéis de bañaros en plena noche, ya que sus aguas están repletas de plancton que se iluminará mientras nadáis. ¡Impresionante! A lo largo de los 12 kilómetros de playa hay unas pocas opciones de alojamiento. Yo me quedé un par de días en las baratas y básicas cabañas de Sunset Cottages, que además ofrece ricos platos a precios muy razonables, para que no tengáis que moveros de allí durante días. Si sois un grupo o conocéis a alguien más en el lugar, quizá os pueda convenir hacer una visita en barco de un día a la isla Pulau Babi. Yo me quedé con ganas de ir, ya que conocí a gente que fue el día anterior y les había sorprendido mucho.

waiterang

Como decía, aquí puse fin a mi viaje en Indonesia con el único vuelo interno que tomé en el archipiélago. Esta vez deshaciendo lo recorrido, de vuelta a Bali, desde donde volé rumbo al siguiente país: Filipinas.

Concluyendo, diré que cada isla en Indonesia es un propio país en si misma, con mayorías étnicas y religiosas diferentes en cada caso y un sin fin de enclaves naturales repartidos casi equitativamente por todas ellas. En esta primera visita a Indonesia recorrí las islas centrales del país, quizá, algunas de ellas, las más visitadas, pero también las que cuentan con gran parte de los lugares más espectaculares del país. Por ello no dudo en recomendároslo también a vosotros que me leéis si, como yo, estáis a punto de visitar el país por primera vez. Indonesia es un país al que uno acaba (si puede) volviendo, prueba de ello son, por una parte, mis ganas de volver en el futuro, y, por otra, los muchos turistas que conocí que estaban allí por segunda o incluso tercera vez. Uno siempre se queda con ganas de más, queriendo profundizar en su diversidad. Y, ¡no será por falta de islas! Si algún día vuelvo, no me perderé Sulawesi (conocida en la España imperial como Célebes) y las Molucas, que dan por sí solas para todo un mes. Y sí volviese a volver, valga la redundancia, por tercera vez quizá me centraría en la parte más oriental, visitando la parte indonesia de Papúa, Timor y Sumba. Quizá en una cuarta visita (mucho mundo habré tenido que conocer ya para volver a Indonesia por cuarta vez), quizá visitaría Sumatra, en el extremo occidental, otra gran isla que, por alguna razón y pese a lo bien que me han hablado de ella, es la que menos me atrae de las principales de todo el país. Pero bueno, ¡alguna tenía que ser! En definitiva, Indonesia ha sido uno de los países que más me ha gustado en todo este viaje, por algo ha sido el país al que más tiempo he dedicado: 41 días.