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Visita a El Salvador, un pequeño país peligroso

Llegada a El Salvador. Pocas sensaciones igualan a la emoción y curiosidad de entrar por primera vez en uno de esos pequeños y desconocidos países que hay por todo el mundo. Fueron unos cuantos en este viaje, como en esta ocasión en la que entré a este pequeño país procedente de Guatemala. Uno de los muchos y pequeños países que crucé en Centroamérica.

El Salvador es un país peligroso y difícil. Con más de 6 millones de habitantes es el país más densamente poblado del continente. También uno de los más pobres y con más altos índices de delincuencia y homicidios, provocados de las conocidas maras. Con estos datos de partida, cualquiera lo hubiese intentado evitar, lo cual no hubiese sido muy difícil, ya que había paso directo de Guatemala a Honduras. Sin embargo, tenía bastante interés en conocer su cultura y su gente, así que visité la región occidental.

itinerario salvador

Efectivamente, no es un país que me haya marcado por sus lugares, pero sí lo ha hecho con la fuerza de su pueblo. Es increíble ver como los salvadoreñ@s desbordan amabilidad y ganas de vivir aun habiendo salido de una sangrienta guerra civil apenas en los años 90 y cuando aún viven en un entorno tan criminal en el que es muy peligroso salir a la calle después de la puesta de sol. Conviven con la violencia como algo que forma parte de sus vidas. No se me olvida cuando Vera, la mujer que me alojó a través de couchsurfing, me contó triste, pero con bastante tranquilidad, cómo mataron a su hija durante un asalto en un autobus.

Algunos se resignan, otros se juegan la vida para cambiar las cosas. Así es El Salvador, un país tan hostil como interesante de conocer. Por eso no dude en pasar varios días por aquí, pese a los riesgos.

San Salvador y Santa Tecla

Me alojé en Santa Tecla, un pequeña localidad a las afueras de San Salvador. Mucho más agradable que la capital, que es un auténtico espanto. El summum de la fealdad de las ya horribles capitales centroamericanas.

catedral san salvador

En la moderna catedral se encuentra la tumba del salvadoreño más universal (con el permiso de Mágico González), monseñor Óscar Romero, un sacerdote cruelmente asesinado en 1980 durante una misa que luchó por los derechos humanos en El Salvador previo a la guerra civil. El resto son calles grises invadidas por puestos comerciales callejeros como los que podéis ver en la foto a continuación.

mercado san salvador

Suchitoto

Unos 50 kilómetros al nordeste de la capital se encuentra Suchitoto, un pequeño oasis colonial a las orillas del embalse Cerrón Grande. Uno de los enclaves turísticos más conocidos del país que, sin embargo, no tiene la importancia de otros pueblos coloniales en países vecinos como Guatemala y Honduras, todo sea dicho.

iglesia somoto

El Tunco

En el Tunco pude saludar por primera vez en este viaje al océano Pacífico en América Latina, con el que tantas veces me iba topar en los próximos meses. El tiempo no acompañó en la playa, pues hubo muchas nubes, pero fue igualmente agradable sentarme a ver surfistas agarrar olas izquierdas y derechas sin parar. Quién sabe si me hubiese gustado más esta playa de haber hecho un sol radiante.

el tunco

Pupusas

Centroamérica, que no se caracteriza por su buena gastronomía, tiene algunos platos sobresalientes como las pupusas. Se trata de una gruesa tortilla de arroz o maíz rellena de cualquier cosa: carne, verduras, frijoles, queso… Una comida muy sencilla y rica al mismo tiempo. Me harté de comerlas. Aunque sea común encontrarlas en otros países, en ningún lado saben tan buenas como en su país de origen.

plato salvadoreño

Un país dolarizado

El Salvador no tiene moneda propia, es un país dolarizado en el que la moneda estadounidense se utiliza para todo tipo de transacción. No es ni de lejos el único país en el mundo en el que ocurre este fenómeno, también se da en Panamá, Ecuador, Timor Oriental y algunas islas del Caribe y Pacífico. De hecho, en el viaje me tocó también estar en Montenegro, un país cuya moneda es el euro sin ni siquiera pertenecer a la Unión Europea. Se dice que estas medidas dan algunas ventajas a estos pequeños países, como por ejemplo estabilidad económica y protección ante especuladores. Pero también tienen muchas desventajas, como son la subida de precios y, sobre todo, la total imposibilidad de control de la divisa, ya que esta se lleva a cabo desde Washington y en absoluto beneficio de Estados Unidos.
Como nota curiosa, aquí en El Salvador todo se mide en “coras”, que corresponden a 25 centavos de dólar. No fue difícil deducir de donde procedía el nombre. Si no, probad a pronunciar “quarter”, como se llama en inglés a la moneda un cuarto de dólar, con una acento americano muy marcado.

dolar

Poco más que añadir de mi paso por El Salvador. No fue ni de lejos uno de los países que más me marcó en este viaje, pero tampoco cambiaría por nada el haber venido. Por suerte y pese haber callejeado mucho y viajado en el transporte público más barato, no me pasó absolutamente nada malo. Me quedo también con eso y espero de corazón, por el bien de la mucha y muy buena gente que vive en el país, que por fin acaben con la violencia pandillera y con la desigualdad que sufre el país. Si tenéis oportunidad de ir porque estéis de paso en la zona, no dudéis en visitarlo.